La debilidad global de la moneda estadounidense, el atractivo de las tasas en moneda local y el ingreso de divisas por exportaciones e inversiones presionan la cotización, en un mercado que todavía tiene una oferta limitada de instrumentos de cobertura.

l dólar atraviesa uno de sus momentos más débiles en Paraguay. En la jornada del 8 de octubre se registraron operaciones a G. 5.650 en la compra, aunque la cotización se recuperó levemente hacia el cierre, en torno a los G. 5.720. Con esos valores, la divisa estadounidense acumula una caída interanual superior al 18%.

Para Rodrigo Callizo López Moreira, contador y analista económico, el fenómeno debe leerse en dos planos. «Yo quiero dividir el escenario en dos: la parte internacional y la parte local», explicó.

Rodrigo Callizo López Moreira, analista económico - Gentileza
Rodrigo Callizo López Moreira, analista económico – Gentileza

Una tendencia en toda la región

La baja no es exclusiva de Paraguay. En términos interanuales, la mayoría de las monedas latinoamericanas se apreciaron frente al dólar. Colombia, por ejemplo, registró un comportamiento similar al paraguayo, aunque en las últimas semanas la divisa estadounidense recuperó algo de terreno en ese país.

Callizo identificó tres factores detrás de esa tendencia. El primero es la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, que mantuvo sus tasas sin cambios durante buena parte del período analizado. El segundo es el atractivo del carry trade: los bancos centrales latinoamericanos sostuvieron tasas elevadas en moneda local, lo que atrajo a fondos de inversión hacia mercados con grado de inversión, que colocan su capital mientras la rentabilidad lo justifica. El tercero son los precios de las materias primas, desde los productos agrícolas en el caso paraguayo hasta el petróleo y el cobre en otras economías, que impulsaron el ingreso de divisas.

Los factores locales

A ese contexto se suman causas propias. Según Callizo, la principal es la sobreoferta de dólares, alimentada por exportaciones récord de soja que superan los US$ 1.020 millones. La inversión extranjera también juega un papel: el analista mencionó, entre otras vías de ingreso de capitales, el programa Investor Pass, orientado a atraer inversores del exterior.

Otro factor son los bonos en guaraníes que el Estado coloca entre inversores extranjeros. Para adquirirlos, esos inversores ingresan dólares que luego convierten a moneda local, atraídos por tasas que se mantuvieron entre el 9% y el 11% en el último año y medio. Ese diferencial también incentiva a los ahorristas locales a cambiar dólares por guaraníes.

En paralelo, el dólar se debilita a nivel global y el Banco Central del Paraguay interviene solo ante episodios de volatilidad extrema, sin intentar frenar la tendencia.

Una cultura de ahorro en guaraníes

El escenario plantea desafíos para la planificación de las empresas, especialmente para aquellas que proyectaron sus costos con un dólar en torno a los G. 6.500 o G. 7.000. Para Callizo, anticiparse requiere estudiar el mercado, aunque admitió que siempre existe un componente de apuesta en las decisiones de compra o venta de divisas.

El analista destacó, además, una diferencia cultural con otros países de la región. A diferencia de Argentina, donde el ahorro en dólares está muy arraigado, el paraguayo está acostumbrado a manejarse en guaraníes y hoy prefiere invertir en el país. Si bien existe cierta demanda para abrir cuentas en Estados Unidos o Europa, es marginal en comparación.

Las herramientas que faltan

Para Callizo, uno de los déficits del mercado local es la escasa oferta de derivados financieros. Si bien ya operan contratos forward de divisas, el mercado todavía no cuenta con instrumentos más desarrollados. «Estaría bien que tengamos instrumentos, más que necesarios por la demanda de papeles locales desde el exterior», señaló.

El analista explicó que, con un mercado de futuros, un inversor podría comprar dólares a una fecha determinada pagando una tasa de interés, con la expectativa de que la cotización suba. Esas operaciones, cuya liquidez aportarían los bancos o los inversionistas en la bolsa, generarían una demanda comprometida a futuro que funcionaría como un sostén para la cotización. A su juicio, este tipo de instrumentos ayudaría a mitigar el impacto del carry trade sobre el mercado cambiario.

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