El exministro de Agricultura y Ganadería, Santiago Moisés Bertoni, sostiene que Paraguay tiene margen para ampliar su producción agrícola, pero advierte que la falta de caminos y energía eléctrica limita la expansión del sector.
El campo paraguayo cerró una campaña de soja positiva y se prepara para un nuevo ciclo marcado por el desafío climático, pero detrás de las perspectivas de crecimiento aparece una limitante que sigue condicionando al sector: la falta de infraestructura.
Para el exministro de Agricultura y Ganadería, Santiago Moisés Bertoni, los caminos y la energía eléctrica son factores fundamentales para que el productor pueda ampliar su capacidad.
Bertoni señaló que la última campaña dejó una cosecha récord de soja, que estaría entre las 12 y 13 millones de toneladas, además de un buen desempeño en otros de los principales rubros agrícolas del país.
De cara a la nueva campaña, explicó que el fenómeno de El Niño presenta distintos escenarios, ya que si bien las lluvias son necesarias, los excesos también pueden generar dificultades dependiendo de cuándo y cómo se distribuyan las precipitaciones.
“Hay que prepararse, tener las fechas de siembra, aprovechar bien las ventanas de siembra para no verse tan afectado por esos fenómenos climáticos”, sostuvo.
Infraestructura como límite
Más allá de las condiciones climáticas, el exministro puso el foco en un factor estructural que afecta directamente la actividad productiva. Señaló que existen periodos críticos en los que deben llegar los insumos y realizarse determinadas labores, por lo que contar con caminos adecuados resulta fundamental para evitar que el clima termine profundizando las dificultades.
A esto se suma, según explicó, la calidad de la energía eléctrica disponible en el interior del país, otro elemento que puede verse afectado por los fenómenos climáticos y que termina repercutiendo sobre la actividad del productor.
“La falta de infraestructura es una de las principales limitantes que tiene el campo para seguir creciendo”, afirmó Bertoni.

El exministro explicó que el impacto de la infraestructura puede observarse en zonas donde la llegada de nuevas rutas permitió ampliar la producción. Citó como ejemplo la expansión de rubros como el arroz y otros cultivos en áreas donde años atrás las condiciones hacían prácticamente imposible desarrollar determinadas actividades.
“Cuando llega una ruta, llega la energía, todo esto cambia y el productor se anima, invierte y crece”, señaló.
Un nuevo impulso para producir más
Bertoni consideró que Paraguay todavía cuenta con un importante potencial de expansión productiva. Sin embargo, sostuvo que el sector necesita encontrar nuevos factores que impulsen el crecimiento, tal como ocurrió entre finales de los años 90 y comienzos de los 2000 con la incorporación de la biotecnología y la adopción de la siembra directa.
Estos cambios permitieron al sector agrícola avanzar desde niveles de producción de cinco, seis o siete millones de toneladas hasta alcanzar los volúmenes actuales, según explicó.
Ahora, el desafío pasa por encontrar nuevos impulsores para continuar esa expansión y, en ese escenario, la infraestructura vuelve a ocupar un lugar central.
“Necesitamos volver a encontrar ese impulsor para el crecimiento y uno de ellos es la falta de infraestructura”, sostuvo Bertoni.
El exministro apuntó principalmente a los caminos y la energía eléctrica como dos elementos fundamentales para que el productor pueda seguir expandiéndose, especialmente en aquellas zonas que todavía presentan dificultades de acceso.
Más producción y mayor valor agregado
El crecimiento del sector agrícola también está vinculado, según Bertoni, con el avance de la industrialización. En este sentido, señaló que buena parte de las nuevas inversiones en procesamiento están directamente relacionadas con la expansión de la producción de soja, maíz y carne.
El exministro destacó que la industria paraguaya viene ampliando su capacidad de procesamiento de productos agrícolas, aunque consideró que todavía existe espacio para avanzar en la generación de mayor valor agregado dentro del país.
“Paraguay sigue exportando muchas cosas sin procesar y sobre todo mucho maíz”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que el objetivo debería ser avanzar hacia una mayor transformación de los granos antes de su exportación, de manera que puedan generar más valor y, al mismo tiempo, impulsar otras actividades productivas.

Un ejemplo de esta relación es el maíz, cuya mayor industrialización permitió, según explicó, una expansión de los sistemas de procesamiento y engorde de animales.
“Siempre esa industria, esa expansión va a estar muy ligada al desempeño del sector productivo”, afirmó Bertoni.
Así, mientras Paraguay busca sostener el crecimiento de su producción agrícola y avanzar hacia una mayor industrialización, el desarrollo de infraestructura aparece como una de las condiciones necesarias para que el campo pueda aprovechar plenamente su capacidad de expansión.
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