Análisis. La UIP presentó avances de un estudio sobre el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur.


Estiman. Relocalización industrial podría generar 420 millones de dólares y 14.600 empleos.

La Delegación de la Unión Europea en Paraguay, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Industria y Comercio organizaron ayer un encuentro para analizar las oportunidades del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur. Contó con el apoyo de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay (CNCSP) y Rediex.

Autoridades nacionales, representantes europeos y referentes empresariales examinaron el impacto potencial del acuerdo sobre la industria, el comercio y la atracción de inversiones. Enrique Duarte, presidente de la UIP, adelantó resultados de un trabajo del Centro de Estudios Económicos de la entidad (UIP-CEE) sobre ese impacto.

Duarte recordó que la industria paraguaya ha apoyado el acuerdo, sin desconocer los desafíos. Señaló que la trazabilidad y los estándares medioambientales serán temas centrales. Según mencionó, Paraguay “no es parte del problema, es parte de la solución” en materia ambiental y produce bajo estándares que preservan el medioambiente.

Datos de 2024 muestran que Paraguay exportó a la Unión Europea 428 millones de dólares, apenas el 3,9% de sus exportaciones totales, e importó 1.153 millones, con un déficit comercial de unos 725 millones. Duarte subrayó que esa baja participación refleja un modelo aún dependiente de productos primarios de tipo extractivo que limita la diversificación y la captura de valor agregado.

Proyectan. El estudio de la UIP toma como base análisis previos del Banco Interamericano de Desarrollo y de la London School of Economics. Esos trabajos, indicó Duarte, arrojaban perspectivas poco alentadoras si se mantiene el patrón comercial actual. Por ello, la UIP encargó a su equipo un análisis denominado RIAE (Relocalización Industrial por Arbitraje de Eficiencia), con apoyo de la Organización Internacional del Trabajo.

Puestos de trabajos. El trabajo contempla las políticas públicas e incentivos vigentes y explora la posibilidad de que empresas de la región se instalen en Paraguay para ganar competitividad y acceder al mercado europeo. El titular de la UIP mencionó que en una primera etapa, centrada en relocalización regional (principalmente desde Brasil y Argentina), el estudio estima cerca de 420 millones de dólares en inversión y aproximadamente 14.600 empleos.

Duarte aclaró que el análisis aún no incorpora de forma completa la posible relocalización de inversiones europeas, propias o en asociación con capital paraguayo. Identificó sectores con potencial, entre ellos actividades eléctricas y electrónicas, plásticos y forestal. Advirtió, no obstante, que los resultados dependen de la preparación del país: infraestructura eléctrica y logística, fortalecimiento institucional, sistemas de certificación y trazabilidad.

Urgen modificar el esquema actual

Por su parte, Diego Oddone, vicepresidente de Asuntos Estratégicos y Planificación de la UIP, profundizó en la metodología. Explicó que el modelo tradicional proyecta un crecimiento del PIB de entre 0,1% y 1,1%. Sectores como carnes, químicos, cueros, calzados y alimentos se verían beneficiados; textiles y confecciones enfrentarían mayores presiones. Además, las exportaciones europeas hacia Paraguay crecerían unas 20 veces más que las paraguayas hacia Europa si se mantiene el esquema actual.

Oddone sostuvo que el mayor efecto del acuerdo no estaría en el comercio de bienes, sino en la inversión. La metodología RIAE mide la posibilidad de trasladar fábricas ya existentes en un radio geográfico cercano, bajo condiciones de competitividad.

Nada de esto ocurrirá de manera espontánea, advirtió. El vicepresidente planteó cinco líneas de acción derivadas del estudio: Atracción focalizada de inversiones en cadenas prioritarias (eléctrico-electrónico, plásticos) desde Brasil y Argentina, y luego desde Europa; preservar las ventajas actuales: Estabilidad macroeconómica y diferencial tributario; alinear el régimen de maquila con las reglas de origen del Mercosur para acceder a preferencias arancelarias europeas; anticipar infraestructura energética, de transmisión y logística, dado que cerca del 95% de la relocalización proyectada es electrointensiva o de plásticos; y cerrar brechas regulatorias en trazabilidad, deforestación y normas aplicables a carne, soja, madera, químicos y envases, y diseñar programas de reconversión para sectores más expuestos, como textiles.

  • 428 millones de dólares exportó el país a la Unión Europea en el año 2024, según los datos registrados.
  • 14.600 empleos es lo que se estima que generará la primera etapa de la relocalización regional.

UH