Con su parte de la generación de Itaipú casi comprometida, el país ya tiene proyectos industriales que no pueden instalarse por falta de suministro eléctrico, justo cuando el vecino abre una de sus mayores oportunidades comerciales.
urante el panel «El factor Brasil: dónde están los grandes negocios», en el Forbes Paraguay CEO Summit, Fabio Fustagno, presidente de la Cámara de Comercio Paraguay Brasil, trazó un panorama de oportunidades: las exportaciones paraguayas a Brasil crecen, los inversores del país vecino no dejan de llegar y la nueva jornada laboral brasileña suma una ventaja de costos. Pero advirtió que hay un límite que podría poner en riesgo todo ese impulso: la energía.

Fustagno sostuvo que, más allá del impacto de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, el país ya está aprovechando el momento. Si se excluye la energía eléctrica de Itaipú, uno de los pocos rubros que no crece, las exportaciones a Brasil aumentaron este año alrededor de un 12% interanual, aun con precios agrícolas poco favorables. Buena parte de ese crecimiento, señaló, proviene de productos no tradicionales y de capitales brasileños que hace algunos años no existían en el país. «Eso es muchísimo, muchísimo», afirmó. A eso se suman las constantes visitas de potenciales inversores que recibe la Cámara.

Producir aquí, vender allá
Para el titular de la Cámara, el camino para capitalizar ese interés pasa por atraer más industrias, principalmente en el corredor de la frontera con Brasil, a lo largo del río Paraná, aprovechando las ventajas que ofrece el país en materia de mano de obra.
Ahora bien, ¿pueden esas empresas producir también para el mercado paraguayo? Fustagno lo ve difícil. Paraguay, explicó, representa alrededor del 3% de Brasil en casi todos los indicadores, con unos 6 millones de habitantes frente a más de 200 millones, y sus exportaciones al vecino equivalen apenas al 1% de las importaciones brasileñas. «Si nosotros podemos duplicar nuestras exportaciones, vamos a hacer solamente el 2%», ilustró. Por eso, consideró que la oportunidad está en el mercado brasileño.
«El mercado es allá. 220 millones de personas que consumen todos los días».
Una ventaja que llega desde el Congreso brasileño
Fustagno identificó además un nuevo factor a favor del país: la reducción de la jornada laboral en Brasil. Según explicó, el Parlamento brasileño aprobó recientemente bajar la semana de trabajo de 44 a 40 horas sin reducción salarial, lo que encareció en torno a un 10% el costo de la mano de obra productiva en ese país.
Para Paraguay, eso se traduce en un diferencial adicional de alrededor del 10% en el costo laboral, una ventaja que, a su juicio, pueden aprovechar sectores como los servicios de call center. El dirigente reconoció, sin embargo, que todavía hay cuestiones pendientes por resolver, como algunos impuestos de retención en Brasil.
El cuello de botella energético
El principal riesgo, advirtió, está en la energía. Fustagno señaló que en septiembre Paraguay consumió casi el 37% de su mitad de la energía de Itaipú, lo que deja muy poco margen disponible. «Hoy en día ya hay zonas en Paraguay donde no hay disponibilidad de energía eléctrica», alertó.
Según el presidente de la Cámara, ya existen solicitudes de inversión industrial que no pueden concretarse por falta de suministro. Sin una política energética, sostuvo, el país puede ver limitado su crecimiento. «Es un tema que teníamos que haber empezado ayer», afirmó, y advirtió que la energía podría convertirse en una barrera para sostener el ritmo de crecimiento que Paraguay mostró en los últimos años.













