Primeras mudanzas en 2027, un edificio de 200 departamentos en Bosque Lago, una facultad y un hotel con contratos firmados: el desarrollador Markus Amann detalla los avances de la zona y plantea que faltan políticas públicas que se anticipen a su expansión.
Los primeros vecinos de Nueva Asunción están cada vez más cerca de mudarse. Según Markus Amann, inversor y desarrollador inmobiliario, la primera casa de Bosque Lago estará lista antes de fin de año, mientras otras viviendas avanzan en distintos barrios cerrados de la zona y las primeras mudanzas se concretarían, con mayor probabilidad, a lo largo de 2027.
«Si te fijas en las imágenes satelitales y comparas los últimos tres años, el impacto es enorme», afirmó Amann en una nueva edición de Forbes Podcast. El desarrollador reconoció que, a simple vista, el avance todavía no se percibe del todo, aunque señaló que ya es visible en algunos barrios. A eso se sumará el asfaltado de las rutas que conectan la zona con Clorinda y con la ruta 12, un proceso que, según calcula, demandará entre seis meses y un año.

80% vendido y un edificio en camino
Bosque Lago cuenta con 1.100 terrenos, de los cuales ya se vendieron más de 800, cerca del 80% del total. El desarrollo prevé completar su infraestructura y el área común hacia fin de año, con canchas de pádel, tenis, vóley y fútbol, una piscina de unos 200 metros, playa frente al lago, muelle, cafetería, restaurante y un minimercado con contrato ya firmado.
La novedad es un edificio de 200 departamentos que se construirá dentro del barrio, junto al lago, con contrato firmado y obras previstas para el próximo año. Amann aclaró que la parcela para un proyecto vertical estaba contemplada desde el inicio, pero que el nuevo programa de vivienda Che Róga Porã 2.0 amplió las posibilidades de acceso. «Muchas personas pueden adquirir su terreno ya con casa y califican con el crédito», explicó, y añadió que el desarrollador del edificio también ofrece unidades bajo esa modalidad.
Para el empresario, el programa es «ideal» por sus montos y plazos: en zonas en desarrollo como Nueva Asunción permite financiar más de G. 1.000 millones a 30 años. «Yo creo que es más un tema de comunicación, porque originalmente cuando se lanzó era algo más básico y muchos desarrolladores no lo tenían en cuenta», señaló.
Los servicios llegan en paralelo
Uno de los interrogantes sobre Nueva Asunción es la llegada de servicios. Según Amann, la zona ya cuenta con una estación de servicio, dos cafeterías, un minimercado y una farmacia, y pronto comenzará la construcción de una ferretería. Además, hay un contrato firmado con una universidad privada que gestiona los permisos para instalar una facultad, otro con un hotel de gran porte y negociaciones con al menos dos colegios.
«Es más un tema del huevo y la gallina, quién viene primero», describió. Por eso, invitó a empresarios de distintos rubros a instalarse en la zona: «Los terrenos están. Si alguien tiene un negocio que podría servir para la gente ahí, bienvenidos».
Lejos de concebirla como una ciudad dormitorio, Amann ve a Nueva Asunción como un barrio integrado a la capital, frente al centro histórico y a unos diez minutos de distancia en horas pico. A su juicio, los proyectos anunciados para el centro de Asunción, como el distrito universitario, la renovación del puerto y una nueva arena de conciertos, juegan a favor de la zona, que además tiene cerca fábricas en expansión en Remansito y Villa Hayes.
De 8.000 a 300.000 habitantes
Hoy viven en Nueva Asunción unas 8.000 personas, una cifra que, según el desarrollador, se duplicó en los últimos cuatro o cinco años. Su proyección para la próxima década parte de un mínimo de 100.000 habitantes, aunque considera que lo más realista sería entre 200.000 y 300.000 si el ritmo de construcción se mantiene.
Ese crecimiento, advirtió, pondrá a prueba la conectividad. «El puente que tenemos, el Héroes del Chaco, es importantísimo y muy bueno, pero no va a dar abasto. Dentro de cinco o diez años vamos a necesitar un próximo puente», sostuvo. Amann propuso uno que conecte directamente con el centro histórico para descongestionar el tránsito, y consideró que trasladar el aeropuerto a la zona detrás de Nueva Asunción sería una decisión «estratégicamente correcta», aunque políticamente más difícil.
En cuanto a la infraestructura pública, el desarrollador destacó que las rutas y la energía eléctrica acompañan el crecimiento, pero reconoció que el saneamiento sigue pendiente, como en gran parte del país. Los barrios cerrados, como Bosque Lago, resuelven esa necesidad con plantas propias de tratamiento. «Muy pocas veces políticamente se toma una decisión antes de tener muchísima presión y necesidad. Es un cambio de mentalidad que necesitaríamos», planteó.
Precios por debajo de Asunción
Con unos nueve grandes desarrolladores en la zona y entre el 60% y el 70% de la superficie ya destinada a proyectos, la oferta de Nueva Asunción va desde unos US$ 120 a US$ 130 por metro cuadrado en los terrenos más económicos hasta US$ 350 a US$ 400 en los de mayor valor, precios que, según Amann, se ubican muy por debajo de los de Asunción.
Sobre cuándo se verá la imagen final del proyecto, el desarrollador estimó un plazo de dos a tres años, condicionado en buena medida por el clima, que determina el ritmo de las máquinas en obras de gran escala. «En dos, tres años la imagen que vas a ver va a ser muy distinta, porque la infraestructura va a estar lista, vas a ver casas, gente viviendo, colegio, todas esas cosas», concluyó.
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