Con unas 60.000 hectáreas sembradas, la canola gana espacio por su rentabilidad, aporte a la rotación y potencial industrial. El sector estima que se necesitan al menos 100.000 hectáreas para cubrir la demanda local.

a canola comienza a consolidarse como una alternativa de creciente importancia dentro de la agricultura paraguaya. Su aporte a la rotación de cultivos, la posibilidad de generar ingresos durante el invierno y una demanda que supera la actual capacidad de producción colocan a esta oleaginosa ante una oportunidad de expansión; sin embargo, el desafío pasa por sumar superficie y planificación para aprovechar un mercado que, según los referentes del sector, todavía tiene una amplia brecha por cubrir.

Nilson Osterlein, Ingeniero Agrónomo de CW Trading S.A., e investigador de la canola, puntualizó que, actualmente, el área sembrada con canola ronda las 60.000 hectáreas en Paraguay. La producción se concentra principalmente en zonas de Alto Paraná, como Naranjal y Tacuara Norte, aunque el cultivo también avanza hacia Canindeyú, Caazapá, Campo 9 y Misiones.

El precio del grano se mantiene por encima de los US$ 400 por tonelada, siendo uno de los cultivos más valorados frente a aquellos más tradicionales como el trigo, por el cual se paga US$ 235. De acuerdo con el especialista, una producción de entre 800 y 1.000 kilos por hectárea permite cubrir los costos, mientras que los rendimientos promedio nacionales se ubican históricamente entre 1.000 y 1.400 kilos por hectárea.

No obstante, entre los productores especializados y con un manejo técnico adecuado, el rendimiento puede alcanzar entre 2.000 y 2.500 kilos. Con respecto a las exportaciones, el destino comercial del cultivo sigue siendo considerablemente mínimo; más allá de eso, durante el 2025, la canola en grano llegó a Bélgica y Hungría, que representaron el 91% y el 9% respectivamente de los productos.

En cuanto al volumen enviado, Paraguay exportó 25.000 toneladas de canola industrializada, esto sin mencionar que 224 toneladas de pellet fueron enviadas a Estados Unidos. El valor del total comercializado, de acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), rondaría los US$ 75.500 en grano y US$ 81.000 en pellet.

Nilson Osterlein, Ingeniero Agrónomo de CW Trading S.A., e investigador de la canola. Foto: Gentileza para Forbes Paraguay
Nilson Osterlein, Ingeniero Agrónomo de CW Trading S.A., e investigador de la canola. Foto: Gentileza para Forbes Paraguay

Más detalles del cultivo

Nilson Osterlein, Ingeniero Agrónomo de CW Trading S.A., e investigador de la canola. Foto: Gentileza para Forbes Paraguay
Nilson Osterlein, Ingeniero Agrónomo de CW Trading S.A., e investigador de la canola. Foto: Gentileza para Forbes Paraguay

Además de su retorno económico, el cultivo cumple una función dentro de la sustentabilidad de los sistemas agrícolas. La rotación contribuye a mejorar las condiciones del suelo y evita concentrar la producción en una sola especie; a esto se suma la generación de ingresos en un periodo en el que otros cultivos de invierno presentan mayores riesgos.

La cadena también comienza a ganar relevancia industrial, donde Paraguay cuenta actualmente con tres industrias que procesan canola y cuya demanda, según Osterlein, requeriría al menos 100.000 hectáreas de siembra solo para abastecer el mercado interno. Una expansión adicional permitiría volver a generar excedentes para la exportación, en un contexto de creciente demanda internacional por una de las principales oleaginosas del mundo, que es la canola.

“La canola encaja muy bien en la rotación de cultivos de invierno y, al mismo tiempo, permite generar renta. Hoy está entre los cultivos invernales más rentables, con un precio atractivo y un margen que resulta interesante para el productor”, afirmó Osterlein.

El principal obstáculo para alcanzar una mayor escala no sería la falta de tecnología, sino la planificación. Osterlein advierte que el productor debe definir con anticipación qué parcelas destinará a la canola, ya que la decisión forma parte de un esquema de rotación; la ausencia de esa programación y los malos resultados derivados de manejos inadecuados explican, en parte, por qué el área paraguaya creció lentamente frente a otros mercados de la región.

La producción actual tampoco deja grandes excedentes para exportar, ya que la oferta resulta insuficiente incluso para cubrir plenamente las necesidades de la industria local. Así, por ejemplo, en años anteriores, Paraguay exportó canola a Brasil, Chile, Uruguay e incluso a destinos de Europa, Rusia y países árabes, los objetivos hoy en día se basan en que la canola podría convertirse en una fuente adicional de divisas y en una pieza de mayor peso dentro de la matriz agrícola nacional.

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