Viviendas, incentivos, financiamiento y recuperación de inmuebles forman parte de la estrategia del Gobierno nacional para atraer nuevamente residentes al Centro de Asunción. Al respecto, el sector privado advierte que el desafío será intervenir a escala suficiente para generar un verdadero efecto de transformación urbana.
e cara al 2037, autoridades nacionales, junto con organismos internacionales, proyectan la transformación total del Centro de Asunción. Volver a poblar el casco histórico del territorio capitalino aparece como uno de los principales desafíos dentro del plan de transformación de una zona que, con el paso de los años, fue perdiendo residentes, actividad comercial y buena parte del movimiento que tradicionalmente la caracterizó.
La apuesta ahora es que el casco histórico vuelva a ser no solo un lugar de paso o de trabajo, sino también una opción concreta para vivir. Desde el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) sostienen que el Centro reúne condiciones que otras zonas todavía deben desarrollar desde cero: cuenta con servicios básicos, transporte, instituciones públicas, centros educativos y una infraestructura urbana ya instalada.
El desafío, según el Ministro Juan Carlos Baruja, pasa por volver a poner en valor esas ventajas y generar una oferta habitacional que resulte atractiva. “El Centro tiene un gran potencial porque ya cuenta con infraestructura, agua, energía eléctrica, transporte y servicios. El desafío es aprovechar mejor todo lo que ya está instalado y lograr que la gente vuelva a elegir el Centro para vivir”, explicó Baruja.
La intención oficial apunta principalmente a desarrollar edificios de departamentos bajo el régimen de propiedad horizontal, con el objetivo de aumentar la cantidad de residentes de manera ordenada. Uno de los primeros proyectos concretos es el Predio Artigas, un inmueble estatal para el cual el MUVH ya realizó un llamado a expresión de interés dirigido a desarrolladores inmobiliarios.
La propuesta es incorporar capital privado mediante un fideicomiso y convertir el predio en una nueva oferta de viviendas. Paralelamente, el Gobierno busca generar condiciones que hagan más atractiva la inversión, entre ellas beneficios tributarios y mejores alternativas de financiamiento. En ese contexto, Asunción fue incorporada al programa Che Róga Porã con un monto máximo de crédito superior al previsto para otras zonas del país, atendiendo al mayor valor de los inmuebles en la capital.

Rehabitar el Centro
“Muchas personas viajan todos los días desde el departamento Central para trabajar o estudiar en Asunción. Vivir en el Centro podría significar menos tiempo de traslado y una mejor calidad de vida. Para eso necesitamos departamentos funcionales, alquileres accesibles y opciones de compra con financiamiento”, sostuvo el Ministro.
El público al que apunta la estrategia está conformado principalmente por trabajadores de clase media, funcionarios públicos, estudiantes y jóvenes adultos. Sin embargo, la vivienda por sí sola no garantiza que ese público decida instalarse nuevamente en el casco histórico. Seguridad, limpieza, movilidad, espacios públicos y una mayor oferta comercial y recreativa forman parte de las condiciones que deberán acompañar el desarrollo inmobiliario.
Para Christian Borja, Presidente de Valores Casa de Bolsa, uno de los principales riesgos es encarar la transformación a través de proyectos aislados. A su criterio, el Centro necesita una intervención de mayor escala, capaz de generar una nueva dinámica urbana y contagiar a las propiedades ubicadas alrededor.
“No puede ser un edificio, dos o tres. Tienen que ser varias manzanas que acompañen una misma lógica, de forma que esa reconversión genere un efecto multiplicador y también un derrame sobre las propiedades cercanas”, afirmó Borja.
El Ejecutivo consideró así que el desarrollo habitacional debe ir acompañado de una oferta gastronómica, cultural, educativa, de entretenimiento y de servicios, pues esa combinación permitiría crear un nuevo polo dentro de Asunción y, al mismo tiempo, dar razones para que más personas opten por residir en la zona.

Un plan en cadena
Borja también señaló que el sector privado tendrá un rol determinante, considerando que una parte importante de los terrenos y edificios del Centro se encuentra en manos particulares. No obstante, advirtió que muchos propietarios hoy no encuentran incentivos suficientes para realizar inversiones importantes en inmuebles antiguos o protegidos por normas patrimoniales.
Por ello, destacando la importancia de replicar casos de éxito, el profesional mencionó como ejemplo las experiencias desarrolladas en ciudades como Quito y Lisboa. En esas capitales se impulsaron mecanismos para preservar las fachadas históricas y, al mismo tiempo, permitir una mayor libertad para modernizar el interior de los edificios y destinarlos a nuevos usos.
“Esto tiene que nacer del sector privado junto con el sector público. Hay que facilitar la inversión, respetando lo que tenga valor patrimonial, pero dando libertad para reconvertir los inmuebles y acompañando esas inversiones con incentivos tributarios”, afirmó.
De esta manera, el reto directo será generar las condiciones para que vivir en el Centro Histórico vuelva a resultar conveniente, seguro y atractivo. La respuesta del sector privado y, sobre todo, la capacidad de intervenir de manera coordinada y a una escala suficiente definirán si el territorio logra nuevamente convertirse en un barrio con residentes permanentes y no solamente en una zona de tránsito durante determinadas horas del día.
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