Un informe de Citi Research sostiene que un dólar más débil, precios firmes de materias primas y la reconfiguración del comercio global abren para América Latina condiciones de crecimiento que no se veían desde los 2000. Paraguay aparece entre las economías pequeñas que crecen por encima del promedio, aunque con brechas en inversión extranjera, servicios y preparación tecnológica.
América Latina está lista para despegar. O, en palabras más precisas, hace décadas que no tenía condiciones tan favorables para crecer más rápido. Esa es la conclusión de «LatAm Poised for Take-Off», el informe que Citi Research publicó en septiembre de 2026. El documento repasa la región país por país y reserva a Paraguay un lugar particular: el de una economía que avanza, pero que todavía corre detrás de sus pares más dinámicos.
El diagnóstico de partida es conocido. América Latina lleva más de un siglo sin achicar la distancia con los países ricos. En 1990, el PIB per cápita regional equivalía al 28% del estadounidense; en 2025 había caído al 26,4%. En el mismo período, Asia Oriental y el Pacífico pasó del 13,1% al 32,6%.
Para los economistas de Citi, una variable explica buena parte de esa historia: el dólar. La única convergencia sostenida de la región en los últimos 35 años ocurrió entre 2002 y 2011, en plena década de dólar débil. La etapa de dólar fuerte que siguió borró todo lo ganado. Hoy el ciclo parece girar otra vez. Entre enero de 2025 y agosto de 2026, la divisa estadounidense se debilitó cerca de 9%, mientras los términos de intercambio de la región tocan máximos desde el superciclo de las materias primas.

Noveno en el ranking
Para medir quién está mejor posicionado, Citi elaboró un indicador que bautizó «lugar correcto, momento correcto». El índice evalúa a 14 países según su crecimiento, sus condiciones macroeconómicas, su capacidad de reforma y su exposición al nearshoring. Paraguay quedó en el noveno puesto.
El resultado confirma una de las tesis del informe: las economías pequeñas y medianas tienen un potencial enorme en este ciclo, mientras que las grandes deberán hacer más para aprovecharlo.
Un colibrí entre colibríes
La sección más llamativa del estudio está dedicada a lo que Citi llama las «economías colibrí». La metáfora busca diferenciarlas de los tigres asiáticos: son países pequeños, pero rápidos y llenos de energía, que convergen hacia los niveles de ingreso de Estados Unidos sin un boom de commodities detrás. El banco identifica en este grupo a Panamá, República Dominicana y Costa Rica, y suma a Paraguay «en menor medida».
Juntas, estas cuatro economías suman US$369.000 millones, apenas el 5% del PIB latinoamericano. Entre 2016 y 2025 crecieron a un promedio real de 2,82% anual, más del triple que el 0,84% de la región. Paraguay es el más pequeño del grupo, con un PIB de US$49.000 millones, y también el de menor ritmo, con 1,83% anual. Aun así, más que duplica el desempeño regional.
El matiz está en el punto de partida. Según Citi, Paraguay converge, pero desde una base más baja que la de sus pares. En las proyecciones del banco a 2060, Panamá, República Dominicana y Costa Rica rondarían la mitad del nivel de vida estadounidense si mantienen su ritmo actual. Paraguay, en cambio, seguiría por debajo del promedio regional en esa medición.
Las fortalezas
El informe reconoce tres ventajas concretas de la economía paraguaya. La primera es financiera: el país tiene el menor riesgo de refinanciamiento de deuda de la región. La segunda es energética, gracias a la abundancia y el bajo costo de su generación hidroeléctrica. La tercera es productiva: una plataforma exportadora de agronegocios que crece con rapidez.
Citi también vincula a Paraguay con la relocalización de cadenas de valor hacia el hemisferio occidental. Según el banco, esa tendencia potenciaría el desarrollo agroindustrial del país, del mismo modo que ampliaría el rol logístico de Panamá o las exportaciones de servicios de Costa Rica. En el plano político, la tabla de Citi registra para Paraguay un 61% de apoyo al Gobierno en el Congreso, el quinto más alto entre los 14 países evaluados, y un 51% de aprobación presidencial.

Las brechas
Los datos del informe también muestran dónde Paraguay se queda atrás. La inversión extranjera directa promedió 1,8% del PIB entre 2019 y 2024, por debajo del promedio regional cercano al 3%. La distancia con los otros colibríes es mayor: Costa Rica atrajo el equivalente al 5,2% de su PIB, Panamá el 4,3% y República Dominicana el 3,6%.
En servicios, la diferencia es todavía más amplia. Las exportaciones de servicios y manufacturas de alta tecnología representan el 7% del PIB paraguayo. En Panamá llegan al 21,3% y en Costa Rica al 20,7%.
El tercer frente es la inteligencia artificial, que Citi considera clave en este ciclo. En el índice de preparación del FMI, Paraguay obtiene 0,41, solo por encima de El Salvador y Honduras entre los 14 países analizados, mientras que Chile y Uruguay superan los 0,55. El banco sostiene que las economías basadas en servicios serán las que mejor aprovechen la IA para ganar productividad, y es justamente en ese terreno donde Paraguay muestra más rezago. La logística completa el cuadro, con una nota de 2,7 sobre 5 en el índice del Banco Mundial.
Una ventana con fecha de vencimiento
La advertencia de Citi para toda la región aplica con fuerza al caso paraguayo. El banco recuerda que la bonanza de 2003 a 2013 se consumió en lugar de invertirse y no dejó ganancias de productividad. También señala que parte de los vientos a favor actuales, como el dólar débil y los precios altos de las materias primas, son cíclicos y no durarán para siempre.
Para los colibríes, concluye el informe, el desafío ya no es demostrar que pueden volar, sino sostener el vuelo. Eso depende menos del contexto externo que de las reformas internas. Para Paraguay, la tarea pasa por atraer más inversión extranjera, ampliar su base de servicios y preparar su economía para la adopción tecnológica. El país ya está en el aire. Lo que está por verse es si logra alcanzar la velocidad de sus pares.












