San Juan Bautista, Agencia IP.- San Juan Bautista, en el departamento de Misiones, vivió un fin de semana de fiesta y tradición con la edición número 25 del Festival del Batiburrillo, el Chorizo y el Siriki Sanjuanino, una de las celebraciones gastronómicas más emblemáticas del país. El evento, de acceso libre, se desarrolló durante dos intensas jornadas, el 30 y 31 de enero, en la plaza Boquerón, convocando a miles de visitantes.

Desde las primeras horas del día, el aroma de las brasas marcó el inicio de la festividad. Cocineros y cocineras locales, junto a participantes de distintos puntos del país, ofrecieron platos que forman parte del patrimonio gastronómico misionero y reflejan la identidad de la comunidad sanjuanina.

El chorizo sanjuanino volvió a posicionarse como uno de los principales atractivos del festival. Su receta, que combina carne vacuna, tocino de cerdo y condimentos tradicionales, se mantiene viva gracias a secretos familiares transmitidos de generación en generación, y se ha consolidado como un símbolo culinario de la ciudad.

El batiburrillo, símbolo de la cocina local

El batiburrillo, elaborado a base de menudencias y verduras, fue nuevamente uno de los platos más solicitados por el público. La experiencia gastronómica se completó con el tradicional siriki, la bebida típica de la zona, refrescante y muy apreciada por los visitantes.

Las ventas comenzaron a las 05:00 y se extendieron hasta la medianoche en ambos días. Las porciones de chorizo y batiburrillo se ofrecieron desde Gs. 15.000, manteniendo la filosofía de accesibilidad que caracteriza al festival y permitiendo que familias enteras disfruten de la celebración.

Acompañamiento institucional y tradición viva

El festival contó con el apoyo del municipio de San Juan Bautista y de autoridades locales, lo que permitió instalar los stands a costos reducidos y garantizar condiciones adecuadas para los participantes. Este respaldo institucional fue clave para asegurar la continuidad y el crecimiento sostenido del evento a lo largo de los años.

Más allá de la gastronomía, el festival mantiene vivo un fuerte legado cultural. Muchas de las recetas presentadas se comparten dentro de las familias como parte de su herencia, reforzando el carácter del encuentro no solo como feria culinaria, sino también como espacio de aprendizaje, identidad y memoria colectiva.

Entre el humo de las parrillas, las ollas humeantes y el ambiente festivo, San Juan Bautista reafirmó una vez más que su gastronomía es mucho más que sabor: es historia, comunidad y orgullo local. La edición número 25 dejó en claro por qué esta celebración figura entre las más queridas del calendario gastronómico paraguayo.