El subdirector de Hidrología de la Dirección Nacional de Hidrología (DNH), Jorge Sánchez, señaló que el río Paraguay registra actualmente 1,69 metros en Asunción, alrededor de 1,30 a 1,40 metros por debajo de lo esperado para esta época. Explicó que el fenómeno de El Niño ya está instalado, pero que el principal riesgo hasta fin de año estaría dado por lluvias intensas y concentradas, que podrían generar crecidas repentinas.

El río Paraguay se encuentra actualmente en niveles bajos y, de acuerdo con Jorge Sánchez, subdirector de Hidrología de la Dirección Nacional de Hidrología (DNH), no se prevé para el próximo trimestre una crecida estacional de gran magnitud provocada directamente por el comportamiento del caudal. 

Explicó que la situación actual está condicionada por los bajos niveles que presenta el río y por la escasez de lluvias tanto en el Pantanal como en las zonas de aporte de la cuenca.

Sánchez indicó que el río Paraguay alcanzó en Asunción una altura de 1,69 metros, cuando para esta época del año debería encontrarse cerca de los 3 metros. Señaló que la diferencia ronda entre 1,30 y 1,40 metros, lo que muestra que el curso hídrico se mantiene muy por debajo de los niveles habituales para la temporada.

El subdirector de Hidrología explicó que otro factor relevante es la situación del Pantanal, donde también se registran niveles bajos y ausencia de lluvias importantes. Agregó que las nacientes cumplen un papel fundamental en la regulación del nivel del río, ya que sus aportes contribuyen a sostener y aumentar la altura del río Paraguay.

Según comentó, normalmente entre junio y julio comienza a observarse el aporte de las nacientes, luego de la temporada de lluvias que se extiende hasta abril. Cuando existe un nivel normal o superior y además se registra aporte de agua, el río puede comenzar a ubicarse por encima de sus valores habituales y generar condiciones de inundación.

“En este momento no hay aporte, no hay siquiera ese aporte que puede dar la naciente, no está ni siquiera regulando la altura. Entonces continúa bajando el río, siempre tiende a bajar la inclinación, es normal que vaya bajando y se compensa con las lluvias”, explicó.

El Niño y el comportamiento de las lluvias

Sánchez indicó que el fenómeno de El Niño ya está instalado y que sus efectos comienzan a manifestarse progresivamente, principalmente mediante un mayor aporte de humedad y un aumento de las lluvias en Paraguay. Señaló que las probabilidades de precipitaciones crecen a medida que se acerca el periodo habitual de lluvias, que se concentra entre octubre y abril, aunque también puede comenzar a presentarse desde septiembre.

El especialista recordó que en 2015 se registró un escenario similar, con un fenómeno de El Niño que llegó a ser muy fuerte y que generó una crecida histórica del río Paraguay en Asunción durante diciembre. En ese momento, el río alcanzó 7,88 metros, generando problemas en distintos sectores de la capital y del país.

No obstante, sostuvo que la intensidad del fenómeno no determina por sí sola la magnitud de sus efectos. Recordó que otros episodios de El Niño, como los registrados en 1992, 1997-1998 y 1982-1983, también fueron fuertes, aunque tuvieron comportamientos diferentes en cuanto al impacto sobre el río Paraguay.

Sánchez explicó que la situación actual es diferente a la registrada en 2015, ya que en ese momento el río ya se encontraba cerca de los 5 metros durante esta misma época del año, mientras que actualmente registra 1,69 metros en Asunción. Indicó que esa diferencia representa una condición de partida distinta frente a una eventual crecida.

“Las condiciones ahora para que venga una onda de inundación son diferentes a las de 2015. En aquel entonces había aporte del Pantanal y el río ya estaba en niveles muy altos. Ahora estamos en un bajón”, señaló.

El subdirector de Hidrología sostuvo que, por ese motivo, una inundación estacional prolongada es poco probable en el corto plazo, aunque no descartó la posibilidad de crecidas repentinas producidas por lluvias intensas y concentradas en determinados puntos de la cuenca.

Explicó que durante 2015 las lluvias de noviembre y diciembre fueron muy intensas tanto en Asunción como en la cuenca media, principalmente en la zona de Concepción, y que ese volumen de agua generó una onda de inundación. Sin embargo, señaló que ese tipo de crecidas no necesariamente se mantienen durante largos períodos porque no cuentan con un aporte sostenido desde la parte alta.

El principal riesgo: lluvias intensas y concentradas

Sánchez indicó que uno de los principales factores que genera incertidumbre actualmente es la distribución de las lluvias. Afirmó que no existe una certeza total sobre dónde se concentrarán las precipitaciones durante los próximos meses y sostuvo que los cambios climáticos y ambientales dificultan la previsibilidad.

En ese sentido, mencionó factores como la deforestación y lo que definió como crisis climática o cambio climático, que pueden contribuir a que la distribución de las lluvias sea más irregular. Señaló que, si las precipitaciones se concentran en determinadas zonas, pueden generar fenómenos de inundación repentina.

Explicó que este riesgo también incluye a las inundaciones urbanas o pluviales, especialmente en sectores donde existen cauces y arroyos colmatados y zonas con poca capacidad de infiltración. Indicó que una lluvia fuerte y concentrada puede provocar acumulación de agua en poco tiempo.

“El gran riesgo que tenemos es la inundación repentina, urbana, a veces conocida como pluvial. Una lluvia fuerte puede inundar porque tenemos cauces y arroyos colmatados y sectores donde no hay mucha filtración”, explicó.

El subdirector recordó que este tipo de situaciones ya se registraron recientemente en Paraguay y mencionó como ejemplo una lluvia de alrededor de 112 milímetros registrada en marzo, que provocó el cierre de una zona durante tres días. Señaló que este tipo de eventos puede generar problemas aun cuando no exista una crecida importante del río Paraguay.

Sánchez sostuvo que, por ahora, no se prevé una situación equivalente a un periodo prolongado de inundación que avance desde el norte y permanezca durante meses. No obstante, aclaró que esto no significa que el país se encuentre fuera de riesgo frente a eventos repentinos provocados por grandes cantidades de agua concentradas en puntos específicos.

Agregó que la función de las autoridades es monitorear la evolución de los niveles y de las lluvias, emitir alertas y ajustar las proyecciones para que la población pueda tomar medidas preventivas con suficiente anticipación.

Proyecciones y posibles niveles

Respecto a los niveles que podría alcanzar el río Paraguay, Sánchez explicó que las proyecciones más cercanas se elaboran para periodos trimestrales y dependen de los pronósticos climatológicos, debido a que las lluvias son el principal aporte que determina la evolución del río.

Comentó que cada tres meses se realiza un foro nacional en el que participan científicos y representantes de distintas instituciones y facultades, con el objetivo de establecer un pronóstico trimestral consensuado que sirve como referencia para las proyecciones del nivel del río y otros indicadores.

En base a estos modelos, señaló que resulta posible realizar estimaciones, aunque aclaró que no se puede asumir que las condiciones de lluvia se repetirán exactamente como en años anteriores. Para explicar un escenario extremo, tomó como referencia el comportamiento registrado durante 2015.

Sánchez sostuvo que si se repitiera un volumen de lluvias similar al registrado aquel año y se partiera desde los 1,69 metros actuales, el río podría superar los 4,5 metros y eventualmente acercarse o superar los 5 metros, aunque aclaró que para alcanzar esos niveles sería necesario un volumen de precipitaciones muy elevado.

“Estaríamos jugando a la parte más mala. Evidentemente, sí lo que se debe estimar es que con las lluvias que puedan ocurrir, sea como sea, estarían sobre las cotas de inundación”, indicó.

En ese contexto, señaló que será necesario revisar las cotas de alerta y de inundación que actualmente se utilizan, debido al tiempo prolongado de sequía y a que algunas personas avanzaron hacia zonas cercanas al río. Explicó que una cota que anteriormente era considerada de alerta, alrededor de los 4,5 metros, podría actualmente representar una situación de inundación para distintos sectores.

Sánchez estimó que una vez que el río supere los 4 metros, la probabilidad de superar la actual cota de alerta sería muy alta, aunque aclaró que no se trata de una certeza absoluta. Añadió que la evolución dependerá de cómo se distribuyan las lluvias y del comportamiento del Pantanal durante los próximos meses.

Finalmente, señaló que si las precipitaciones se distribuyen de manera favorable, el comportamiento podría ser diferente al observado durante otros eventos. En cambio, si el periodo de lluvias entre octubre y abril resulta importante y el río comienza a iniciar el próximo año con una cota elevada, aumentaría el riesgo de una inundación estacional de mayor duración.

“Si el año que viene empezáramos con una cota alta y llueve mucho, ahí sí estaríamos ante un gran riesgo de una inundación estacional, de esas que duran más tiempo. Pero eso está por verse”, concluyó.

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