Asunción, Agencia IP.- La pitahaya es una fruta exótica con alto valor nutricional y potencial productivo. Su cultivo comienza a despertar interés gracias a productores que promueven una conexión más consciente con la naturaleza y la alimentación saludable, como Emilio Valdez, impulsor y divulgador de esta especie.
«Más que motivador, soy un apasionado en inspirar a la gente para que puedan sacar esa divinidad que todos llevamos dentro nuestro para una plenitud de vida. La idea es vivir en vida y no solo sobrevivir», expresó.
El interés de Emilio por la pitahaya surgió durante la pandemia, cuando encontró la fruta en un supermercado y quedó sorprendido por su precio y su particular apariencia. «En aquel entonces una sola fruta costaba 75.000 guaraníes. Me llamó la atención la forma de la fruta y comencé a investigar sus propiedades nutricionales, que son extraordinarias», relató.
A partir de ese momento, inició una búsqueda de variedades nativas. Recorrió barrios y comunidades consultando casa por casa, recolectando gajos con autorización de los propietarios. «Así junté como 1.000 gajos y los llevé a plantar en la ciudad de Caballero Pueblo», recordó.
Según explicó, la pitahaya es una planta rústica y adaptable al clima paraguayo. «Es una planta muy noble, se puede plantar en cualquier época del año y crece sin problemas. Le gusta mucho el sol y no necesita demasiada agua, solo lo necesario», indicó.
El cultivo puede realizarse tanto en patios como en macetas. «Se puede plantar en jardín o en maceta, solo hay que mantener una poda permanente para lograr una buena producción», señaló.











