Más allá de ser un símbolo de la identidad paraguaya, la chipa también tuvo su lugar en el frente de batalla. Durante la Guerra contra la Triple Alianza, la variedad abizcochada fue enviada a los soldados como un alimento nutritivo y duradero, gracias a una silenciosa red de mujeres y familias que sostuvo el abastecimiento en tiempos de guerra.
A través de la gastronomía, la historia del Paraguay suele revelar aristas poco exploradas de los grandes acontecimientos nacionales. Es por ello que la profesora e historiadora Margarita Miró Ivars comprendió esto al adentrarse en la cultura popular y las festividades locales, hallando en los saberes culinarios un componente vivo de la identidad paraguaya: la chipa.
“Después de editar mi primer libro me di cuenta de que la chipa era un elemento principal dentro de la gastronomía paraguaya y, sobre todo, relacionado con todo el proceso de religiosidad, simbolismo festivo de la tradición paraguaya”, enfatizó en entrevista con ÚH.
Como segundo punto, explicó que al mudarse a Carapeguá, en el Departamento de Paraguarí, empezó a investigar los orígenes de familiares de pobladores de la zona que estuvieron en la Guerra de la Triple Alianza, lo que la llevó a descubrir cómo se consumía la chipa como alimento fundamental en tiempos de contienda.
Ese contacto directo con la memoria de la comunidad de Miró, impulsó a la investigadora a revisar las fuentes bibliográficas históricas, buscando visibilizar la cotidianeidad de quienes vivieron el conflicto armado más sangriento del continente.
“A mí el tema de la guerra nunca me gustó mucho porque es repetir el dolor, siempre tanto se ha escrito, pero luego empecé a investigar sobre la alimentación en la Guerra de la Triple Alianza. Ahí empecé a hojear los libros, sobre todo el tema de hace 100 años, que había publicado en aquel entonces La Tribuna y después se editaron en libros, que afortunadamente los habíamos comprado ya en aquella época de los ’80”, rememora.
Heroínas anónimas: Las mujeres paraguayas que enviaban chipa a los soldados
En esos registros históricos emergió un detalle clave sobre la intendencia militar y la logística alimentaria a cargo de las mujeres paraguayas: el envío constante de alimentos desde las comunidades hacia las tropas de combate, destacándose un tipo particular de preparación.
“En esa investigación encuentro que la gente o las mujeres que estaban en los pueblos mandaban nada menos que chipa abizcochado al Ejército, era el tipo que más mencionaban los libros. Según la receta de doña Raquel Livieres de Artecona (1881-1951), que es la que recogió las recetas más cercanas también a esa época —recuperando la memoria—, es una chipa muy nutritiva, porque lleva muchos huevos, lleva grasa y almidón”, explica la historiadora.
Miró indicó que el valor nutricional de esta variedad no era menor, pues concentraba una cantidad considerable de calorías y proteínas en porciones reducidas y de fácil manejo, ideales para las severas exigencias del combate.
“La chipa abizcochada se puede hacer con almidón o puedes hacer también con un poco de harina de maíz, verdad, pero lleva muchos huevos y mucho queso. Entonces esa es una bomba de tiempo”, señala la investigadora al describir la potencia de este alimento para los soldados.
“Las mujeres que estaban en los pueblos mandaban chipá abizcochado al Ejército (…) Es una chipa muy nutritiva porque lleva muchos huevos, grasa y almidón”
Margarita Miró Ivars, historiadora

Este hallazgo rescata, además, el rol protagónico que desempeñaron las poblaciones de la retaguardia, donde las mujeres y familias mantuvieron viva la producción agrícola pese al avance de la guerra.
“Cuando nos hablan de la participación de la mujer paraguaya, aparece la mujer combatiente, la mujer que fue abandonando los pueblos, pero no nos cuentan ese aporte que hacían tanto la mujer como los niños, los adultos que quedaban en las comunidades, que hacían en los cultivos. No faltaba, por ejemplo, mandioca. La producción que existía en esa época era impresionante a pesar de la guerra. Es decir, había guerra, pero no se abandonó el campo y eso se compraba. Había donaciones en todo sentido, pero también el Estado seguía comprando, que me parece sumamente importante”, subraya Miró Ivars.
Seguidamente, resaltó que la distribución de insumos era amplia y diversa, abarcando desde prendas y telas hasta alimentos secos, granos y productos frescos para abastecer las necesidades básicas de la tropa en campaña.“La Intendencia, por así decirlo, de la época recogía frazadas, vestimentas, carne, huevos, poroto, legumbres, arroz, es decir, todo lo que podía. También mandaban maíz y todo lo que se necesitaba para el campo de batalla. Nosotros pensamos en el ejército, pero no en que tenían que comer, vestirse, necesitaban zapatos, medicina, entre otros”, enfatizó.
“Cuando nos hablan de la participación de la mujer paraguaya, aparece la mujer combatiente, la mujer que fue abandonando los pueblos, pero no nos cuentan ese aporte que hacían las que quedaban en las comunidades, con los cultivos”
Chipa como símbolo de supervivencia y resistencia en la guerra
En otro punto, resaltó que, dentro de toda esa variedad logística, la chipa destacaba por sus virtudes saciantes.
“Siempre la chipa es un alimento completo que se puede guardar por largo tiempo y se puede comer sin necesidad de hervir, ni de calentar, ni de procesar y además dura y satisface, es decir, es un alimento mbarete que se puede comer a cualquier hora”, finalizó la historiadora.
De este modo, el trabajo de investigación de Margarita Miró Ivars permite situar a la chipa no solo como un símbolo cultural y festivo de la identidad paraguaya, sino también como un pilar fundamental de resistencia y supervivencia durante la Guerra de la Triple Alianza.
La contienda, que duró más de cinco años, se desencadenó tras la invasión militar de Brasil a Uruguay, lo que llevó al entonces presidente paraguayo Francisco Solano López a intervenir militarmente. Ante el desacato de sus advertencias por parte del imperio de Pedro II, el mariscal declaró la guerra y lanzó exitosamente la campaña de Mato Grosso en diciembre de 1864; sin embargo, para mayo de 1865, Brasil consolidó una alianza con Argentina y Uruguay, dando origen al bloque de la Triple Alianza frente a Paraguay.
Tipos de chipa
Existen distintos tipos de chipa: Chipa mestizo, chipa almidón, chipa kandói o chipa manduvi; chipa avati, chipa andai, los tipos y sabores dependen de la región y también de los ingredientes que se utilizan para su preparación. Preparar chipa no es algo que demande mucho esfuerzo.Las chipas más elaboradas son el mestizo y el almidón. La de almidón es un delicioso bocadillo ideal para acompañar el cocido, el café o el mate. A continuación mostramos la receta original de esta comida típica.
“La chipa es un alimento completo que se puede guardar por largo tiempo y se puede comer sin necesidad de hervir, ni de calentar, ni de procesar y además dura y satisface”
La chipa, un patrimonio de Paraguay
La chipa fue declarada patrimonio por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) mediante resolución, y representa el mestizaje guaraní-hispano. Es la protagonista en Semana Santa, uniendo familias y saberes ancestrales.
La elaboración de la chipa es Patrimonio Cultural Inmaterial, salvaguardando las técnicas artesanales y sus variantes (mestiza, so’o, kavuré, entre otras).

Origen de la chipa
La chipa deriva de la fusión de la dieta guaraní y los ingredientes introducidos por los jesuitas y franciscanos, como queso, huevo y leche. Es llamada el pan sagrado y su elaboración tradicional se da intensamente en Semana Santa y el Día de la Cruz.
La tradición involucra la transmisión generacional, la unión familiar y la figura del chipero o chipera, considerado una institución de la cultura paraguaya. El Día Nacional de la Chipa se celebra cada segundo viernes de agosto (Ley N.º 5264/14).
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