La Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) es una pieza estratégica para el movimiento de la economía paraguaya, porque incide en la competitividad logística y en la salida de la producción nacional. En ese marco, su conducción actual impulsa obras, tecnología y seguridad para responder a nuevas exigencias del sector.

En el 2023, la llegada de Julio César Vera a la ANNP marcó el inicio de una etapa orientada a corregir rezagos que, según su propio diagnóstico, limitaban la capacidad del sistema público para responder al dinamismo logístico que requiere el crecimiento actual del país. Por ello, desde el inicio de su gestión, puso el foco en una modernización que combina obras, reorganización interna y fortalecimiento operativo.

“El diagnóstico principal que hice al asumir la presidencia de la ANNP fue la falta de infraestructura acorde a los nuevos tiempos, situación que me obligó a tomar medidas urgentes para poder competir con los puertos privados”.

A ese escenario se sumaron procedimientos que aún necesitaban ajuste y un organigrama institucional en proceso de reordenamiento. Vera sostuvo que esos problemas exigían decisiones urgentes, no solo para recuperar eficiencia, sino también para reposicionar a la entidad dentro del mapa portuario nacional.

Pese a los avances, Vera admite que todavía queda trabajo por delante antes de cerrar su gestión. Entre los pendientes menciona obras en embarcaderos del interior, inversiones en tecnología y más seguridad en puntos específicos. En este sentido, el objetivo que marca el norte de su visión se muestra ambicioso y concreto a la vez. “Nuestra principal misión es que se pueda llegar a navegar las 24 horas en todo tiempo”, indicó el presidente de la institución portuaria, ya que en la actualidad la navegabilidad es de 16 horas diurnas.

Vera explicó que “uno de los cambios que hemos concretado e introducido para mejorar los puertos públicos es la realización de las diferentes obras en todas las terminales portuarias del país, donde hemos realizado inversiones para la mejora de la infraestructura existente».

Además, el presidente de la ANNP destacó que las obras no se limitaron a la dimensión física, sino que también incluyeron capacitación de recursos humanos, un componente que considera vital para elevar los estándares operativos y sostener una atención más ágil, ordenada y profesional.

En su balance, Vera sintetiza los hitos más importantes de la gestión en tres ejes: modernización de infraestructura, tecnología y seguridad. Esa tríada resume un proceso que busca dejar atrás la inercia y hacer visibles las señales concretas de renovación. Para una institución histórica como la ANNP, el desafío va más allá de administrar puertos, se trata de adaptarlos a una competencia cada vez más exigente.

«Entre los avances concretos en materia de navegabilidad e infraestructura, podemos mencionar el centro de monitoreo de nuestros ríos, que se encuentra en la Terminal ANNP Itá Enramada, con equipos totalmente modernos”, detalló. A ello se suma la implementación de boyas inteligentes, que transmiten información sobre embarcaciones, carga y datos de navegación. La medida permite contar con registros en tiempo real y mejorar el seguimiento de la actividad fluvial.

Asimismo, la navegabilidad recibió refuerzos con una flota de embarcaciones y dos dragados propios de la ANNP, además de una nueva draga donada por Japón. Para Vera, esa capacidad operativa resulta esencial para sostener un servicio más estable y garantizar condiciones de circulación en distintos tramos del sistema hídrico. El objetivo es reducir riesgos y asegurar continuidad.

En cuanto a la seguridad de los puertos, la administración impulsó capacitaciones para el personal, incorporó cámaras en todas las terminales portuarias y reforzó sistemas informáticos de alta eficacia. También sumó funcionarios al sector de vigilancia. En un entorno donde la trazabilidad y el control se tornan decisivos, estas medidas apuntan a fortalecer la confianza en la estructura pública y ordenar procesos internos.

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