Durante el Future of Service Summit, organizado entre la Cámara Paraguaya de Servicios y Tercerización (Capaser) y Forbes Paraguay, se destacó cómo el país busca posicionarse como un polo regional de servicios globales, combinando talento joven, capacitación, conectividad y articulación público-privada.
Referentes como Pablo Zabala (Presidente de Capaser), y los ministros Gustavo Villate (Mitic), Mónica Recalde (Ministra de Trabajo) y Luis Ramírez (Ministro de Educación), coincidieron en el Future of Service Summit que Paraguay puede posicionarse como un polo regional de servicios globales. No obstante, puntualizaron que el desafío pasa ahora por transformar la disponibilidad de mano de obra en capacidades competitivas para atender la demanda internacional.
Zabala remarcó así que el país debe ampliar su matriz exportadora y convertir el conocimiento en un nuevo motor económico. Al respecto, recordó que el sector ya reúne 12.000 empleos formales y una facturación estimada de US$ 150 millones, mientras la Cámara apunta a alcanzar 50.000 puestos de trabajo.

“Paraguay tiene la materia prima, que es su gente, pero debemos convertirla en talento global. Tenemos que formar para competir y no solamente para certificar conocimientos. Nuestro mercado no puede limitarse a las principales ciudades: nuestro mercado es el mundo y la escala se construye en red”, sostuvo Zabala.
Por su parte, la Ministra de Trabajo, Mónica Recalde, consideró que el sector de servicios globales debe ser visto como una nueva industria paraguaya por su capacidad de generar empleo para jóvenes y mujeres. Remarcó así que el Estado debe trabajar junto al sector privado para fortalecer la capacitación y el desarrollo de habilidades.

El potencial paraguayo
En ese sentido, el principal desafío está en mejorar las capacidades de nuestros jóvenes, de las mujeres y también de muchos adultos que tienen talento para exportar. Puntualizó que no solo debe buscarse certificar, sino generar capacidades que puedan demostrarse realmente en el empleo.
«Tenemos herramientas jurídicas para apoyar al sector, pero necesitamos una política coordinada de formación y capacitación, para que Paraguay pueda demostrar a la región y al mundo que también puede exportar talento”, afirmó Recalde.
Por otra parte, el dominio del inglés aparece como uno de los puntos críticos para ampliar el acceso a mercados internacionales, junto con la necesidad de reducir las brechas educativas. Luis Ramírez, Ministro de Educación, sostuvo que la preparación de los estudiantes es dispar y que la tecnología puede contribuir a acercarlos a las nuevas demandas laborales.

Para el Secretario de Estado, Paraguay tiene hoy una preparación educativa que no puede ser pensada exclusivamente desde un mismo lugar o sector (público o privado). Por ello, subrayó que el cambio central pasa por mejorar la formación de los maestros y fortalecer la comprensión, que es la base para aprender y resolver problemas.
«También estamos usando la tecnología para acercar nuevas capacidades a los jóvenes, construyendo un puente entre quienes terminan el colegio y las oportunidades de empleo de la nueva economía”, explicó.
A la par, Gustavo Villate, Ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), destacó los avances en conectividad y regulación para atraer inversiones. Señaló que la expansión deberá ser progresiva y acompañar la creciente demanda de servicios tecnológicos y de infraestructura digital.

“Paraguay tiene capacidades para crecer, pero ningún país puede pasar de un día para otro a una escala que todavía no tiene soportada, necesitamos una expansión progresiva y aprovechar la tecnología para dar un salto de escala. La conectividad y los data centers pueden acelerar esa demanda y generar nuevas oportunidades, mientras el país debe decidir si seguirá siendo consumidor de tecnología o también será hacedor de tecnología”, señaló.
De esta manera, la apuesta trasciende al call center tradicional, pues también se busca elevar el valor de los servicios exportados y conectar el talento paraguayo con empresas y clientes del exterior. Para materializar esta idea, la coordinación entre Estado, empresas y entidades de formación será determinante para transformar el potencial demográfico en una industria exportadora de mayor escala.
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