LA ÚLTIMA NAVIDAD DEL MARISCAL LÓPEZ HACE 153 AÑOS

El 25 de diciembre de 1869, acampaba en Sanja-hú , sobre el paso del río Aguaray.

Cerro Corá ya no estaba lejos. Panadero y Chirigüelo eran los ásperos senderos próximos que habían de llevarlo a su destino final.

Se disponía una vez más a morir en los confines de su país, después de defender íntegramente el territorio nacional. Una naturaleza salvaje le rodeaba. El enemigo sabiendo claramente su posición le seguía a prudente distancia, sin atreverse a llegar a él. Casi solo, era un gigante a los ojos del invasor.

La lucha a esta altura ya era entre el Imperio y su persona, que era el Paraguay fundido en un solo hombre. Y allí, en Sanja-hú , en aquella negra hondonada, rodeado de bosques milenarios, pasó su postrera Navidad.

Como dijo un poeta: “Se sintió inmenso, porque se sintió la Patria”

Esa sí fue su última Navidad, de ahí partió resuelto al martirio, del Aguaray al Aquidabán. Y así llegó la lucha final, la intimación cruel del vencedor y la respuesta que sigue repercutiendo, que quedó en la memoria de todo un pueblo y que resuena en inmarcesible clamor en los campos de batalla: “¡Muero por mi Patria!”.

Fuentes:

-Relatos de Noelia Quintana Villasboa

-Documentos del Archivo del Ministerio de Defensa Nacional.

-Memorias de Juan Crisóstomo Centurión.

-Cartas de Francisco Solano López S.H. y C.R.B. A.N.A.

-Revistas de las FF.AA.