Cinco de cada 1.000 niños nacen con alguna cardiopatía congénita, según cifras del Ministerio de Salud Pública. Identificarlas cuanto antes es fundamental para un tratamiento oportuno. Existen señales que pueden despertar sospechas que luego se confirman o descartan con estudios. Conózcalas.
La dificultad respiratoria, la cianosis (coloración azulada de la piel), la fatiga excesiva y el crecimiento retardado son signos de alerta que deben llamar la atención de los padres y moverlos a llevar a sus hijos a consulta médica.
Aprender a identificar estos síntomas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, advierte la titular del Programa de Prevención Cardiovascular del Ministerio de Salud, doctora Graciela González.
Las cadiopatías pueden detectarse con evaluación clínica y estudios (auxiliares electrocardiograma y ecocardiograma), todos ellos, disponibles sin costo en el sistema de salud pública.
Para generar conciencia sobre la existencia de estas malformaciones y la posibilidad de que le ocurra a cualquiera, ayer se recordó el Día de la Cardiopatía Congénita.
“Es una invitación a reflexionar sobre la importancia de la prevención, la educación y el acceso equitativo a la atención médica de calidad. Que esta conmemoración impulse una mayor conciencia social, la investigación médica, que cada niño con una cardiopatía congénita pueda recibir el tratamiento que merece y tener la oportunidad de crecer y vivir una vida plena”, explicó la doctora González.
Las cardiopatías congénitas son defectos estructurales que pueden variar en gravedad y afectación. La atención oportuna y los avances en la medicina han permitido que muchos niños con estas condiciones lleven una vida normal si reciben el tratamiento adecuado.
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