El país acumuló 5,7% de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre del primer semestre de 2026 y superó a Argentina, Brasil, Perú y Colombia. El consultor Stan Canova sostuvo que el desempeño fortalece el atractivo paraguayo para nuevas inversiones y ahora el desafío pasa por transformar ese desempeño en más empleo y actividad económica.
Paraguay atraviesa 2026 con un desempeño económico que vuelve a colocarlo por encima de sus principales pares sudamericanos. De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), al cierre del primer semestre, el Producto Interno Bruto (PIB) acumuló un crecimiento de 5,7%, mientras que en el segundo trimestre avanzó 4% interanual.
Con ese resultado, el país quedó por delante de Perú (3%), Colombia (2,9%), Argentina (2,2%), Brasil (1,9%), Uruguay (0,3%) y Chile (-0,3%) en la variación acumulada del período. El resultado estuvo sostenido por los servicios, la generación y la distribución de energía eléctrica, la agricultura, las manufacturas y la construcción.

Para el consultor Stan Canova, la diferencia frente a economías mayores marca un cambio en la posición relativa de Paraguay. Su lectura conecta la expansión con la capacidad del país para atraer capital y ampliar su base empresarial.
«Paraguay no solamente está en el podio, sino que está nuevamente en el primer lugar entre vecinos gigantes que históricamente llevaron la delantera. Si miramos diez, quince o veinte años hacia atrás, Paraguay estaba rezagado, con algunas excepciones y hoy parece convertirse en una nueva normalidad estar entre los países de mayor crecimiento, lo cual habla bien del país como destino de inversión», sostuvo Canova.
La comparación regional debe leerse junto con la trayectoria propia, a decir del consultor, pues el BCP mantiene una proyección de crecimiento de 4,5% para 2026. Mientras, la encuesta de expectativas de septiembre ubicó en ese mismo nivel la estimación de los agentes económicos, aun con una moderación respecto del semestre, el escenario contempla una expansión relevante.
Qué representa esto para el país
Para Canova, el efecto más tangible de un crecimiento sostenido aparece en el mercado, con la llegada de nuevos jugadores puede ampliar la oferta para los consumidores y generar oportunidades laborales. El atractivo, en esa lógica, está en que la expansión se traduzca en nuevas inversiones, empresas, productos y servicios.

«El crecimiento también se ve en la economía real, pues cuando entran más empresas, aparece más competencia y más variedad para el consumidor, pero también más vacancias para quien busca trabajo. Cada nuevo jugador que llega representa una oportunidad adicional para el mercado y para los trabajadores, pero lo importante es que existan condiciones para sostener esas inversiones más allá de su ingreso inicial y, cuando el mercado responde, la inversión puede quedarse y seguir generando actividad», explicó.
Ese punto conecta con uno de los desafíos centrales, el cual consiste en convertir un buen ciclo de actividad en una dinámica más estable y diversificada. La composición del crecimiento del semestre muestra varios sectores aportando, aunque también señales que requieren atención; no obstante, la inversión tuvo una incidencia negativa en el segundo trimestre y la menor actividad ganadera restó fuerza al resultado.
Canova identificó así la situación fiscal como uno de los principales retos para la continuidad de la dinámica de crecimiento, por su potencial impacto sobre la percepción de riesgo país y las expectativas de inversión. El desafío, afirmó así, pasa por conservar las condiciones macroeconómicas y evitar que un deterioro fiscal afecte la previsibilidad.
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