A nivel global, la participación femenina en el mercado de capitales paraguayo crece con el avance de los canales digitales y el acceso a instrumentos de inversión de bajo costo. Desde el 2022, existe un aumento en la cantidad de mujeres, que hoy ya llegan al 40% del total de inversionistas.
urante generaciones, las mujeres paraguayas administraron presupuestos familiares, sostuvieron negocios y organizaron la economía cotidiana de sus hogares. Sin embargo, esa experiencia no siempre se tradujo en participación dentro del mercado de capitales. Hoy, el avance de las herramientas digitales y la posibilidad de comenzar con montos accesibles abren nuevas puertas para quienes buscan construir un patrimonio propio.
En 2023, las mujeres representaban el 30% de las cuentas de inversión en Paraguay, según la Bolsa de Valores de Asunción (BVA). Actualmente, el vicepresidente de la BVA, Ulises Villanueva, indica que esa cifra ya subió a casi el 40%. En la misma línea, en Basa Capital, las mujeres representan también el 40% de sus clientes, según Andrea González, vicepresidenta de la banca de inversión del Grupo Basa.
«La cifra crece, pero todavía estamos lejos de la paridad, y eso es una enorme oportunidad», afirma González. Para la ejecutiva, el desafío no consiste únicamente en sumar inversoras, sino en revisar las ideas que históricamente mantuvieron a muchas mujeres alejadas de estas decisiones y brindarles herramientas para gestionar su dinero con mayor confianza.

El acceso como punto de partida
El crecimiento de la participación femenina también se relaciona con los cambios en los productos de entrada al mercado. Villanueva identifica en los fondos mutuos una de las principales puertas para los pequeños ahorristas. «Los fondos mutuos, que corresponden a los primeros pasos de inversión, dieron un salto muy importante en los últimos cuatro años», explica Villanueva.
Según el vicepresidente de la BVA, las administradoras incorporaron mecanismos de apertura digital que contribuyeron a ampliar el acceso. Actualmente, estima que el mercado cuenta con unos 100.000 ahorristas en fondos mutuos, con una participación femenina de entre el 35% y el 40%.
El crecimiento de estos instrumentos ocurre dentro de un mercado donde la renta fija mantiene un peso predominante. Los fondos mutuos, por su parte, permiten distribuir los recursos entre distintos activos, una estrategia que busca diversificar la exposición y reducir la concentración en una sola alternativa de inversión.
Por el otro lado, comprender los instrumentos disponibles resulta tan importante como tener acceso a ellos. Ulises Villanueva explica que los fondos mutuos pueden servir para administrar temporalmente el dinero y generar rendimientos mientras se mantienen disponibles recursos para atender distintas necesidades. Con el tiempo, esos ahorros también pueden convertirse en una base para explorar otras alternativas, según los objetivos y el perfil de cada inversor.
«Yo creo que pasa mucho por seguir haciendo conocer las opciones de inversión que existen y pasa mucho también por ir generando esa disciplina de la pequeña inversión que va creciendo eso a través del tiempo con instrumentos diversificados», afirma Villanueva. Para el ejecutivo, conocer el funcionamiento de los productos y desarrollar el hábito de invertir son pasos necesarios para ampliar la participación y sostener el crecimiento patrimonial.
Más que una cuestión de rentabilidad
Para González, la distancia entre las mujeres y las inversiones no responde a una falta de capacidad financiera. Las paraguayas administran hogares, comercios y emprendimientos, pero todavía persiste la percepción de que el mercado de capitales es un ámbito ajeno. A esa barrera cultural se suman el lenguaje técnico y las responsabilidades cotidianas que muchas veces postergan los proyectos personales.
«No es falta de capacidad: es una creencia heredada que todavía pesa», sostiene.
La ejecutiva considera que el cambio requiere referentes femeninas visibles, educación financiera en términos sencillos y productos que se adapten a las posibilidades de cada persona. También plantea que las plataformas digitales y las herramientas para invertir según objetivos concretos pueden contribuir a acercar el mercado a nuevas usuarias.

«Una buena inversora no es la que más gana en un año, sino la que sabe para qué invierte», señala González. Antes de elegir un instrumento, recomienda definir objetivos, conocer la tolerancia al riesgo y respetar los plazos previstos. También advierte sobre el error de mirar únicamente la tasa ofrecida, sin analizar al emisor, la liquidez y las condiciones de la inversión.
Empezar con poco, decidir con criterio
Uno de los obstáculos más frecuentes entre quienes comienzan es esperar a reunir una suma importante antes de invertir. Sin embargo, tanto González como Villanueva destacan que existen alternativas de entrada accesible. Los fondos mutuos permiten comenzar desde G. 100.000, mientras que la compra de determinados bonos puede realizarse a partir de G. 1.000.000, según explicó el vicepresidente de la Bolsa.
Villanueva observa, además, que los primeros acercamientos al mercado ya no se limitan a personas de edad avanzada o con grandes capitales. Según su experiencia, también hay jóvenes de 18 y 19 años que comienzan a invertir. El volumen total de los fondos mutuos paraguayos, entre dólares y guaraníes, alcanza aproximadamente US$ 2.200 millones, de acuerdo con los datos compartidos por el ejecutivo.
Construir autonomía financiera
La ampliación de la participación femenina no depende solamente de facilitar el ingreso, sino de ofrecer conocimientos para avanzar hacia decisiones más informadas. Conocer las opciones disponibles, comprender los riesgos y recibir asesoramiento puede ayudar a que las primeras inversiones evolucionen hacia estrategias diversificadas, alineadas con las necesidades de cada persona y sus planes a mediano y largo plazo.
Para González, el objetivo final trasciende los rendimientos: se relaciona con la posibilidad de decidir con mayor autonomía sobre el futuro. «La libertad financiera es poder elegir: qué estudiar, dónde vivir, cómo criar a tus hijos, cuándo emprender o cuándo decir «no» a lo que no te hace bien», reflexiona. Invertir, desde esta perspectiva, también significa ampliar las opciones personales.
El reto para el mercado paraguayo será convertir el avance registrado en una participación cada vez más amplia y sostenida. La digitalización facilita la entrada, pero el conocimiento permite tomar mejores decisiones. Para las mujeres que todavía consideran que invertir no es para ellas, el primer paso puede ser informarse, preguntar y evaluar alternativas acordes con sus objetivos. La construcción del patrimonio comienza con decisiones pequeñas, pero conscientes.
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