El mundo del trabajo está cambiando a una velocidad difícil de ignorar. La inteligencia artificial, la automatización y la incorporación constante de nuevas tecnologías están transformando no solamente los puestos de trabajo, sino también las capacidades que las empresas necesitan para crecer y competir.

Las habilidades digitales y técnicas conviven hoy con competencias como el pensamiento crítico, la comunicación, la capacidad de adaptación, la resolución de problemas y el aprendizaje continuo. En este escenario, el desafío ya no pasa únicamente por encontrar talento, sino también por contribuir a desarrollarlo.
Para las empresas, esta realidad abre una conversación que va más allá de la responsabilidad corporativa tradicional: ¿puede la inversión en impacto social convertirse también en una inversión estratégica en el futuro del talento?
Las empresas y las organizaciones requieren cada vez más habilidades digitales, capacidad de adaptación, pensamiento crítico, creatividad, comunicación, resolución de problemas y trabajo colaborativo. Además, las personas necesitan estar preparadas para aprender a lo largo de toda su vida.
Esto no implica abandonar los conocimientos fundamentales que brinda la escuela. Implica complementarlos con nuevas competencias, herramientas tecnológicas y experiencias que acerquen a los estudiantes a la realidad del mundo laboral.
La educación debe ayudar a los jóvenes no solo a responder las preguntas de hoy, sino también a prepararse para desafíos que todavía no conocemos completamente.
Invertir en educación y desarrollo de talento joven, por lo tanto, no representa solamente una acción de impacto social. Puede convertirse también en una apuesta por la productividad, la innovación y la competitividad futura del país.
Jóvenes Conectados: una alianza clave para preparar el talento del futuro
Esta visión se materializa en Jóvenes Conectados, un programa impulsado por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) junto a 9 empresas líderes del sector privado: es presentado por Tigo y Personal, en alianza con Fundación Itaú, con el apoyo de Nestlé, Pedidos Ya, Bancard, Ibope, Manpower Group, AWS; que busca fortalecer la formación profesional y el desarrollo integral de jóvenes paraguayos.
La alianza es posible porque todos los actores comparten un mismo propósito: ampliar las oportunidades para los jóvenes paraguayos. El Ministerio de Educación aporta la capacidad de llegar a instituciones educativas de todo el país, articular con docentes y asegurar que la iniciativa responda a una política educativa nacional. El sector privado aporta innovación, recursos, conocimiento sobre las habilidades que demanda el mercado laboral y experiencias de acercamiento al mundo productivo.

A través de Coursera, una de las plataformas de e – learning más importantes del mundo, los participantes pueden acceder a más de 10.300 cursos certificados que les permiten desarrollar habilidades tanto técnicas como blandas.
«Cuando una empresa decide involucrarse en la formación de las nuevas generaciones, su aporte trasciende el impacto social. Está contribuyendo a desarrollar capacidades que mañana serán necesarias para las propias organizaciones y para el crecimiento del país. Jóvenes Conectados demuestra el potencial que tiene esa articulación entre el sector público y el privado cuando existe un objetivo común», señaló Roberto Laratro, Director General de Tigo, empresa miembro del Grupo Impulsor.
Los resultados alcanzados en 2025 permiten dimensionar ese impacto. Participaron más de 22.200 jóvenes, pertenecientes a 728 instituciones educativas de los 17 departamentos del Paraguay. La implementación fue posible gracias al acompañamiento de aproximadamente 1.100 docentes.
El 74% de los participantes culminó al menos un curso y alrededor de 1.600 jóvenes completaron más de diez cursos.
Estas cifras muestran que existe un enorme interés de los jóvenes por aprender y desarrollar nuevas habilidades cuando se les ofrece acceso a contenidos relevantes y de calidad.
Pero el impacto más importante no se encuentra únicamente en la cantidad de licencias, cursos o certificados. También se refleja en las decisiones que toman los jóvenes después de participar.
El 62% manifestó que la experiencia influyó en la elección de su carrera profesional.
A los 4 meses de haber finalizado el año lectivo, el 38% de los jóvenes encuestados ya se encontraba trabajando, una cifra comparable e incluso superior al promedio nacional para jóvenes de entre 15 y 19 años.
Además, entre quienes consiguieron empleo, el 32% indicó que Jóvenes Conectados fue importante o determinante para acceder a esa oportunidad.
Sin embargo, uno de los resultados más significativos fue que, entre los jóvenes que inicialmente no tenían previsto continuar sus estudios, el 70% actualmente estudia o tiene planes concretos de seguir formándose.
Ese dato refleja algo muy poderoso: el programa no solamente acompaña aspiraciones que ya existen. En muchos casos, ayuda a generar nuevas aspiraciones.
En su edición 2026, Jóvenes Conectados cuenta con 28.700 participantes activos y supera los 120.000 cursos culminados. Además, 9.000 participantes completaron más de cinco cursos, un indicador que refleja continuidad y compromiso con las oportunidades de aprendizaje ofrecidas por el programa.
Jóvenes Conectados demuestra que el sector público y el sector privado pueden trabajar juntos para generar impacto a escala nacional.

Tour del futuro: del aprendizaje digital al mundo profesional
Uno de los componentes del Programa Jóvenes Conectados que mejor representa esta conexión entre formación y mundo profesional es el «Tour del Futuro», una experiencia inmersiva que permite a los estudiantes conocer desde adentro empresas de distintos sectores, recorran sus instalaciones y conversen directamente con los profesionales que trabajan en ellas.
En cada encuentro, los jóvenes pueden acercarse a diferentes áreas y profesiones, conocer cómo se aplican en la práctica las habilidades que están desarrollando y comprender mejor cómo funcionan las organizaciones y los sectores que hoy impulsan la economía.
Las experiencias pueden incluir herramientas concretas para su futuro, como orientación para elaborar el primer currículum, recomendaciones para entrevistas laborales, contenidos de marketing digital y recorridos por áreas de tecnología e infraestructura.
Para un estudiante que todavía está definiendo qué estudiar o hacia dónde orientar su futuro profesional, ese contacto puede ser determinante. Permite transformar conceptos que pueden parecer lejanos en experiencias concretas y descubrir sectores, perfiles y oportunidades que quizás hasta ese momento no formaban parte de sus posibilidades.
Para las empresas, en tanto, representa la oportunidad de abrir sus puertas, compartir conocimiento y contribuir directamente al desarrollo del ecosistema de talento del país.

Invertir en el talento que Paraguay necesita
Los resultados de Jóvenes Conectados plantean una reflexión que trasciende al propio programa. En un mercado laboral atravesado por la transformación tecnológica, desarrollar talento ya no puede ser entendido únicamente como una responsabilidad del sistema educativo ni como una acción aislada de impacto social.
Las empresas necesitan hoy personas con habilidades digitales, capacidad de adaptación, pensamiento crítico, creatividad y disposición para aprender continuamente. Y esa demanda seguirá evolucionando a medida que la tecnología transforme industrias, profesiones y formas de trabajar.
En este contexto, involucrarse en la formación de las nuevas generaciones significa también contribuir a ampliar y fortalecer la base de talento que necesita el país. Cada joven que desarrolla nuevas habilidades, descubre una vocación o encuentra un camino hacia su primer empleo representa una nueva capacidad que se incorpora al ecosistema productivo.
«El talento que necesitamos no es solamente un desafío de futuro. Es una necesidad que las empresas ya enfrentamos hoy. Invertir en educación y formación nos permite generar oportunidades para los jóvenes y, al mismo tiempo, contribuir a desarrollar las capacidades que Paraguay necesita para crecer, innovar y competir», señaló Laratro.
Jóvenes Conectados demuestra que impacto social y estrategia empresarial no tienen por qué transitar por caminos separados. Cuando una iniciativa responde a una necesidad concreta de la sociedad y, al mismo tiempo, contribuye al desarrollo de capacidades relevantes para la economía, el impacto adquiere una dimensión estratégica.
En un escenario en el que las organizaciones compiten cada vez más por personas preparadas para desenvolverse en entornos de permanente transformación, la conversación ya no debería limitarse a cuánto invertir en impacto social, sino también a dónde hacerlo para generar valor de largo plazo.
Invertir en talento joven es una de esas decisiones: genera oportunidades para las nuevas generaciones, fortalece el ecosistema de talento y contribuye a la competitividad del Paraguay.
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