Informe. Pese al bajo gasto y deuda, la baja recaudación deja a Paraguay vulnerable.
Paraguay mantiene uno de los niveles de gasto público más bajos de América Latina, pero la creciente rigidez de su presupuesto y la limitada capacidad de recaudación representan vulnerabilidades para las finanzas públicas, según un análisis de Moody’s Ratings.
El reporte advierte que la rigidez presupuestaria y las dificultades para alcanzar acuerdos políticos están limitando la capacidad de los gobiernos de la región para reducir sus déficits y estabilizar la deuda. Una parte importante del gasto está comprometida en salarios, pensiones, subsidios, transferencias e intereses, lo que reduce el margen disponible para realizar ajustes cuando se presentan shocks económicos.
El informe “América Latina: La rigidez del gasto y la polarización política limitan las perspectivas de consolidación fiscal” compara la situación fiscal de 18 países de América Latina y muestra que el aumento de los gastos obligatorios se produce, en varios casos, a costa de la inversión pública. Esta dinámica limita la capacidad de los gobiernos para responder ante escenarios adversos y, al mismo tiempo, puede afectar el crecimiento potencial de las economías.
Respecto al país, la agencia crediticia señala que Paraguay cuenta actualmente con una calificación soberana de Baa3, y se encuentra entre los países con menor nivel de gasto público de la muestra analizada. En el promedio del periodo 2021-2025, el gasto total se ubicó por debajo del 20% del PIB, en torno al 17%-18%, solo por encima de Guatemala en términos de austeridad del gasto.
Sin embargo, esta posición de bajo gasto no implica que el presupuesto paraguayo tenga un amplio margen de maniobra. Moody’s señala un incremento de los componentes rígidos del gasto, entre ellos salarios, subsidios e intereses.
En 2019, el gasto rígido representaba alrededor del 13% del PIB, mientras que para 2024 había aumentado hasta aproximadamente 14% del PIB.
El incremento de estos compromisos tuvo como contrapartida una reducción del gasto de capital. Entre 2019 y 2024, la inversión pública registró una caída cercana a un punto porcentual del PIB, reflejando la presión que ejercen los gastos obligatorios sobre los recursos disponibles para infraestructura y otros proyectos de inversión.
Dentro de la estructura del gasto rígido paraguayo, los sueldos y salarios constituyen el principal componente, seguidos por los subsidios y otras transferencias corrientes. El pago de intereses, en tanto, todavía representa una proporción menor que en economías como Brasil y Colombia.
La situación plantea un desafío para Paraguay: aunque el país mantiene un gasto público relativamente contenido y una deuda soberana baja en comparación con otras economías de la región, el aumento de los compromisos rígidos reduce el espacio fiscal disponible para responder ante eventuales shocks y sostener la inversión pública.
“Perú y Paraguay tienen una mayor capacidad para absorber shocks porque combinan estructuras de gasto más flexibles con menores cargas de deuda y marcos de política fiscal consolidados”, explica.
Agrega que la adhesión de Paraguay a su Ley de Responsabilidad Fiscal ha mantenido la deuda en torno al 41% del PIB en 2025, y esperamos que la deuda se mantenga estable en torno al 37% a mediano plazo. Estos colchones fiscales reducen la necesidad inmediata de reformas del gasto amplias y políticamente difíciles. “Sin embargo, la baja base de ingresos de Paraguay aún limita la flexibilidad presupuestaria general, lo que demuestra que la flexibilidad del gasto por sí sola no determina la capacidad de un gobierno para ajustar la política fiscal”, advierte
37 por ciento con relación al PIB se estima alcance la deuda pública del país, según Moody’s.
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