El departamento concentra una parte importante de la producción agrícola paraguaya y se convirtió en un punto estratégico para la comercialización, industrialización, logística y exportación de granos. Desde Capeco destacan la calidad de sus suelos y advierten que el comportamiento de las lluvias será determinante para el desarrollo de la próxima campaña.
Alto Paraná ocupa un lugar central dentro de la cadena agrícola paraguaya, especialmente por su peso en la producción de soja y maíz, además de su rol estratégico en la comercialización, industrialización y salida de los productos hacia los mercados internacionales.

Hugo Pastore, director de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), señaló que el departamento constituye uno de los principales polos de actividad del sector agrícola y concentra además una importante infraestructura vinculada al negocio.

“El departamento de Alto Paraná es sin duda un departamento súper importante para todo lo que es la cadena de producción, comercialización, logística, exportación y industrial”, sostuvo.

El peso del departamento no se limita a la superficie destinada a los cultivos. Pastore explicó que Alto Paraná cuenta también con un centro estratégico para la actividad comercial del agro, especialmente en Ciudad del Este, donde tienen presencia empresas vinculadas al suministro de insumos y otros servicios para el sector.

El desarrollo de la agricultura también fue acompañado por el crecimiento de varias ciudades del departamento, entre ellas Santa Rita, San Alberto y Naranjal, además del área metropolitana conformada por Ciudad del Este, Hernandarias, Minga Guazú y Presidente Franco.

“Tenemos ciudades que se han desarrollado de una manera muy importante en el departamento, junto con la agricultura”, afirmó el director de Capeco.

A esta estructura productiva y comercial se suma el componente logístico. Alto Paraná representa uno de los principales puntos de salida terrestre de las exportaciones paraguayas hacia Brasil, por lo que cualquier mejora en la infraestructura de conexión tiene un impacto directo sobre la cadena.

Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco)
Hugo Pastore, Director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Foto: Gentileza

En este contexto, Pastore destacó la futura puesta en funcionamiento a plena capacidad del Puente de la Integración, una infraestructura que considera estratégica para el movimiento de productos y el comercio exterior.

“Con la futura inauguración, ya para operar a plena capacidad en algún momento el año que viene, del Puente de la Integración, eso va a ser una ayuda muy importante”, señaló.

El directivo también resaltó que actualmente se están completando obras vinculadas a los accesos al puente y a la infraestructura vial en el área de Ciudad del Este, lo que permitirá fortalecer la conexión del departamento con la frontera brasileña.

Suelos que favorecen los rendimientos

Otro de los factores que explican el peso de Alto Paraná dentro del mapa agrícola es la calidad de sus suelos. Según Pastore, una gran parte de las tierras del departamento presenta condiciones favorables para el desarrollo de los cultivos y permite alcanzar buenos niveles de productividad.

“La característica de la gran mayoría de los suelos del departamento de Alto Paraná son de muy alta calidad, muy buena condición de suelo tiene, y eso permite que se consigan muy buenos rendimientos en la gran mayoría de las parcelas”, explicó.

Incluso en aquellas zonas donde las condiciones productivas son algo inferiores, el manejo realizado por los productores permite sostener una buena capacidad de producción, agregó.

Este conjunto de factores —superficie agrícola, calidad de los suelos, infraestructura comercial y conexión logística— posiciona al departamento como uno de los principales centros de la producción de granos del país.

El clima, uno de los principales focos para la nueva campaña

Mientras Alto Paraná mantiene su relevancia dentro de la producción agrícola, el sector ya sigue de cerca las condiciones climáticas que acompañarán a la próxima campaña.

En particular, la evolución del fenómeno de El Niño genera atención entre los productores y actores de la cadena, debido a los posibles cambios en el régimen de precipitaciones.

Pastore señaló que desde el sector están monitoreando de cerca los pronósticos, aunque remarcó que, para una actividad que depende directamente de las condiciones climáticas, contar con lluvias es preferible a enfrentar períodos de sequía.

“Para nosotros, que estamos trabajando en un negocio que es una industria a cielo abierto, tener un pronóstico de lluvias es mejor que tener un pronóstico de sequía”, afirmó.

Sin embargo, el exceso de precipitaciones también puede convertirse en un problema para el desarrollo de los cultivos y para toda la cadena productiva.

“De todos modos, los excesos nunca son buenos. Para nosotros lo importante es poder tener las precipitaciones en tiempo, en forma y, en lo que sea posible, evitar los excesos”, sostuvo.

Soja, fuente: Freepik
Foto: Freepik

El impacto de las lluvias no se limita al desarrollo de las plantas. Un exceso de humedad puede dificultar el ingreso de las maquinarias a las parcelas, retrasar las labores de siembra y complicar la aplicación de productos para la protección de los cultivos.

A esto se suma el componente logístico. Las dificultades para transitar caminos rurales pueden afectar posteriormente el traslado de la producción desde las chacras hasta los silos y las industrias, especialmente durante la cosecha.

Tecnología y manejo para reducir riesgos

En este escenario, el manejo agronómico y la aplicación de tecnología adquieren relevancia para reducir parte de los riesgos asociados a las condiciones climáticas.

Pastore puso el foco, en primer lugar, en la necesidad de mantener los suelos cubiertos mediante prácticas como la siembra directa y el uso de curvas de nivel para evitar la erosión.

“Uno es tener siempre el suelo cubierto con tareas de siembra directa y tener la posibilidad de proteger el suelo también con las curvas de nivel que eviten la erosión del suelo, eso es fundamental”, explicó.

A la conservación del suelo se suma la capacidad de respuesta frente a la aparición de enfermedades que puedan afectar a los cultivos, especialmente en escenarios de mayor humedad.

En ese sentido, contar con buenas condiciones de suelo resulta nuevamente determinante, ya que permite el ingreso de las maquinarias para realizar las aplicaciones necesarias, particularmente de fungicidas.

“En la medida que puedan aparecer más enfermedades, es tener también la posibilidad de que cuando se tiene buena condición de suelo para que las máquinas puedan entrar a hacer sobre todo la aplicación de fungicida”, sostuvo.

Así, mientras Alto Paraná mantiene su posición como uno de los principales territorios agrícolas del país, el desafío para la próxima campaña estará marcado por la combinación entre productividad, manejo de los suelos, tecnología e infraestructura logística.

El departamento parte de una posición estratégica dentro de la cadena de granos, pero su desempeño también estará condicionado por un factor que el sector no puede controlar: que las lluvias lleguen en el momento adecuado y sin generar excesos que terminen afectando tanto a la producción como al traslado de los granos.

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