Ante el caso ueno bank, la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) alerta sobre sus posibles repercusiones sobre la confianza en el sistema financiero, la seguridad jurídica y el clima de negocios en el país.

Ante este escenario, argumentan que la estabilidad institucional, la previsibilidad de las reglas y la solidez del sistema financiero son condiciones fundamentales para el desarrollo económico, la atracción de inversiones y la generación de empleo.

“Por ello, situaciones de esta naturaleza requieren respuestas claras, oportunas y transparentes por parte de las autoridades competentes”, según el comunicado.

El sector considera que es indispensable que se esclarezcan integralmente los hechos, se determinen las responsabilidades que correspondan y se garantice el cumplimiento de la legislación vigente, con pleno respeto al debido proceso.

Cappro asegura que es prioritario resguardar los intereses de los ahorristas, la seguridad de los recursos depositados y la estabilidad del sistema financiero.

“La seguridad jurídica y financiera no son negociables. Paraguay ha construido, durante décadas, una reputación de estabilidad macroeconómica que constituye uno de sus principales activos para competir por inversiones en la región. Esa confianza debe ser preservada con instituciones sólidas, controles efectivos y reglas que se apliquen por igual a todos los actores, sin excepciones”, alegan en el comunicado.

Desde el gremio insisten en que los acontecimientos también pueden tener consecuencias sobre la imagen internacional del país.

“La credibilidad de Paraguay como destino de inversiones no depende únicamente de sus indicadores económicos, sino también de la fortaleza de sus instituciones, la calidad de sus mecanismos de supervisión y su capacidad para ofrecer previsibilidad y garantías a quienes apuestan por su desarrollo”, dice el posicionamiento.

Ante este escenario, insisten en que desde el sector productivo e industrial que realiza inversiones de largo plazo y compite en mercados internacionales, consideran que preservar estas condiciones es una responsabilidad compartida.

“La confianza es un activo que cuesta años construir y que puede verse seriamente comprometido cuando existen dudas sobre el funcionamiento de las instituciones y las garantías del sistema. La Cámara insta a las autoridades a actuar con rigor, transparencia y responsabilidad, brindando certidumbre a los depositantes, al sector empresarial y a los inversores nacionales e internacionales”, exige en el comunicado.

UH