En una rutina marcada por las obligaciones y las exigencias cotidianas, el yoga propone recuperar el equilibrio a través del movimiento, la respiración y el autoconocimiento. Para Juan Etcheverry, instructor de esta disciplina, la práctica no solo fortalece el cuerpo, sino que también permite cultivar la confianza personal y trasladar sus aprendizajes a la vida diaria.
egún el Global Wellness Institute, más de 300 millones de personas lo practicaban regularmente en el mundo en abril de 2023, y las mujeres representaban el 72% de ese universo.
El instructor de yoga Juan Etcheverry afirma que el yoga ayuda a desarrollar fuerza, flexibilidad, equilibrio y movilidad. «También puede reducir el estrés y mejorar la concentración, pero lo que más disfruto es ver cómo mis alumnas descubren su fuerza, superan desafíos y empiezan a sentirse capaces de hacer cosas que antes creían imposibles», señala.

Desde hace más de cuatro años, Juan Etcheverry comenzó un nuevo camino de la mano del yoga. Ya era afín a la disciplina y realizó un curso para profundizar su práctica profesional, inicialmente, sin intenciones reales de enseñar. En la pandemia, en cambio, convirtió el yoga en su profesión. Para él, el yoga simboliza unión y autoconocimiento, una conexión profunda entre cuerpo, mente y espíritu.
«Yo enseño Power Yoga, una práctica enfocada principalmente en el ejercicio físico, la fuerza y el movimiento. Pero, aunque vengas solamente a entrenar, también obtenés beneficios mentales: aprendés a concentrarte, liberar tensiones y vivir el presente», explica.
El especialista afirma que el mejor momento para practicar yoga es en el que uno se encuentre más liberado. Sin embargo, su recomendación personal es hacerlo a la mañana, en la medida de lo posible, para activar el cuerpo. «No necesitás hacer una clase completa para obtener beneficios. Siempre es mejor hacer algo que no hacer nada», apunta.

Los seis aprendizajes
Para él, el yoga como estilo de vida transmite enseñanzas que se aprenden en el mat, pero se trasladan a la vida misma. El primero de estos aprendizajes es: «Algo es mejor que nada. Aunque sean cinco minutos, lo importante es empezar».
Etcheverry propone desafiarse, salir de la zona de confort y descubrir las propias capacidades. «Aprendé a desafiarte. Salí de tu zona de confort y descubrí de lo que sos capaz», aconseja.
También invita a cultivar la quietud en medio de la rutina: «Aprendé a detenerte, respirar y encontrar momentos de calma».
Otro de los principios que destaca es la importancia de prestar atención al presente, sin dejar que las preocupaciones por lo que vendrá opaquen el momento actual.
«Concentrate en lo que estás haciendo y disfrutá el momento», plantea. A esto se suma la necesidad de evitar las comparaciones, entendiendo que cada persona avanza a su propio ritmo y atraviesa procesos diferentes.
Por último, el instructor alienta a confiar en las propias capacidades y reconocer cada avance, por pequeño que parezca. «Cada pequeño logro fortalece tu autoestima y tu seguridad», es el sexto consejo. Para Etcheverry, la confianza que se construye sobre el mat no debería quedarse en la práctica, sino acompañar a las personas en los distintos ámbitos de su vida cotidiana.
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