El fenómeno «El Niño» se encuentra presente de manera significativa en el país y, de acuerdo con expertos, ya ha afectado diferentes zonas del territorio nacional. No obstante, para los Ingenieros Agrónomos Aldo Noguera y Diego Rodríguez, pese a su intensidad prevista, El Niño no será el peor de la historia para la nación.
l fenómeno climático El Niño, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, tiene efectos profundos y contrastantes en Paraguay. Para graficar los impactos directos para el país con el mencionado fenómeno, los registros oficiales muestran que durante 1997-1998, Paraguay sufrió 55 muertos y 77.000 evacuados, con pérdidas estimadas en US$ 400 millones en el sector agropecuario.
Ahora, para el segundo semestre de 2026, los modelos climáticos asignan una alta probabilidad de transición hacia un evento de El Niño moderado a fuerte. No obstante, al respecto, el Ingeniero Agrónomo Aldo Noguera remarcó que la atmósfera cambia y exige revisar las nuevas corridas de los modelos y contrastarlas con las observaciones.
«Las proyecciones que presentamos anticipan un fortalecimiento de El Niño, con posibilidades de alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte durante octubre–noviembre–diciembre de 2026. El pronóstico de julio incluido en la presentación asignaba un 81% de probabilidad a la categoría muy fuerte para ese trimestre», expresó Noguera.
Por otra parte, el experto puntualizó que el escenario también muestra persistencia durante el verano, con un debilitamiento posterior, lo cual finalmente podría prolongar su influencia durante varios meses de la campaña agrícola. No obstante, el Ingeniero Agrónomo puntualizó que, para compararlo con episodios anteriores, es importante considerar, además de la intensidad, dónde se concentra el calentamiento, cuánto dura y cómo responde la atmósfera.

Esto sin mencionar que dos eventos de intensidad similar pueden producir consecuencias diferentes en Paraguay. Dentro de los eventos de referencia para el análisis agroclimático, Noguera expuso cinco momentos puntuales, donde El Niño atravesado entre 2014 y 2016 fue el más largo, pues con la característica de «muy fuerte», se desenvolvió durante 22 meses.
«Por eso, hablamos de un episodio potencialmente muy intenso, pero estas proyecciones por sí solas no permiten afirmar que será el mayor de la historia ni que repetirá los impactos de un año determinado», declaró.
Predicciones
El Ingeniero Diego Rodríguez expresó que centros internacionales de monitoreo del fenómeno El Niño pronostican valores «muy elevados» e incluso «históricos» para los índices que lo caracterizan. Así, se espera que los picos más altos ocurran durante la campaña de cultivos de verano 2026-2027, siendo los más elevados registrados hasta la fecha.

«Sin embargo, esto no representa para nosotros que en Paraguay habrá inundaciones en todos lados y, sobre ese punto, también resulta importante comprender que no todos los fenómenos de El Niño son iguales. Desde hace tiempo se anuncia que este evento climatológico impactaría significativamente a Paraguay, incluso desde septiembre, pero hasta el momento no estamos viendo una señal muy activa del Niño», indicó.
En ese sentido, aún no se registran lluvias muy por encima de lo normal en Paraguay, cuando estos fenómenos suelen activarse en septiembre de forma natural, independientemente de El Niño. A esto, Rodríguez agregó que el mencionado fenómeno aún no ha dado muestra de todo su «esplendor»; históricamente, la Región Oriental es la que más impactos recibe, observando lluvias muy intensas durante los periodos de El Niño.
Así, departamentos como Ñeembucú, San Pedro y la zona del Bajo Chaco son particularmente vulnerables a las inundaciones. Ahora, se espera que la intensidad de las lluvias llegue durante el transcurrir de octubre, siendo el mayor acumulado de lluvias proyectado entre noviembre y diciembre, con expectativas de volúmenes muy importantes.

«Durante episodios de El Niño, el régimen de lluvias es muy variable; algunos sectores pueden recibir precipitaciones considerables, mientras que otros experimentan acumulaciones irregulares. No obstante, pese a estos factores, existe la esperanza de que el fenómeno no sea excesivamente intenso y que las lluvias se distribuyan adecuadamente», apuntó Rodríguez.
Así, ambos ingenieros coincidieron en que el punto de partida agrícola es favorable, atendiendo el seguimiento realizado, que expone cómo la siembra de los cultivos de verano se están desarrollando con normalidad en las zonas monitoreadas. El lado positivo del escenario es que las precipitaciones previstas podrían mejorar la disponibilidad de agua para el establecimiento y desarrollo de la soja, el maíz y las pasturas.
El resultado productivo dependerá entonces, bajo la visión del Ingeniero Noguera, de cómo se distribuya la lluvia pues, si llega oportunamente, favorecerá la campaña. En cambio, si se concentra sobre suelos con drenaje limitado, puede generar anegamientos, demoras en las labores y mayor presión de enfermedades.

Cambios constantes
Teniendo en cuenta las últimas proyecciones elaboradas por Noguera y Rodríguez, para octubre la actualización incrementa los acumulados previstos en buena parte del centro y sur de la Región Oriental, especialmente hacia el suroeste y sur; este aumento no se observa de manera uniforme en el norte del país. Para noviembre, se reducen los acumulados previstos en gran parte del Chaco y en sectores del norte y centro de la Región Oriental, mientras el sur conserva una señal de mayor disponibilidad de lluvia en comparación con el norte, aunque con diferencias locales respecto de la proyección anterior.
De este modo, los expertos afirmaron que, para la producción, esta actualización plantea dos momentos que se deben seguir. Las lluvias de octubre podrían favorecer la recarga de humedad y el establecimiento de la soja, el maíz y las pasturas, aunque será necesario vigilar los suelos con drenaje limitado; para noviembre y diciembre, los menores acumulados previstos refuerzan la importancia de monitorear las reservas de agua del suelo. Sobre el punto, subrayaron que el cambio entre ambas actualizaciones muestra por qué resulta necesario revisar periódicamente las perspectivas.
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