Agencia IP.- El Chaco paraguayo consolida su posición como uno de los destinos con mayor potencial para diversificar la oferta turística nacional, con propuestas que combinan aviturismo, patrimonio histórico, naturaleza, aventura y experiencias vinculadas a las comunidades locales. El crecimiento de la infraestructura vial y la aparición de nuevos circuitos están facilitando el acceso a una región que ocupa cerca del 60% del territorio nacional y alberga una amplia diversidad de ecosistemas.
La expansión del turismo chaqueño también está modificando el perfil de los visitantes. Mientras que años atrás predominaban los viajeros interesados en la historia de la Guerra del Chaco y en las experiencias de camping, actualmente aumentan las personas que buscan observar aves, conocer áreas naturales y disfrutar de circuitos con mayores comodidades.
Para conocer las oportunidades y desafíos que presenta este crecimiento, Medios del Estado consultó a tres referentes vinculados con diferentes dimensiones del destino: el observador de aves y organizador de tours Edgar Romero, quien explicó la riqueza de los ecosistemas chaqueños y el atractivo del aviturismo; el historiador Claudio Velázquez, quien abordó el valor de los fortines y el potencial del turismo histórico; y Nathalia Ramírez, propietaria de la agencia Jaikuaa Py y guía acreditada por la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), quien analizó la evolución de la demanda y el impacto de los circuitos turísticos en las economías locales.
Una biodiversidad que convierte al Chaco en un destino privilegiado para el aviturismo

Tujuju cuartelero (Jabiru mycteria), la cigüeña más grande de Paraguay, es otra de las especies que pueden observarse en la región del Chaco. Foto cortesía de Édgar Romero.
El potencial turístico del Chaco está estrechamente relacionado con la diversidad de ambientes que concentra una región del Gran Chaco americano. Edgar Romero, observador de aves y organizador de tours especializados, explicó que el territorio chaqueño paraguayo presenta distintos subecosistemas, cada uno con características particulares y especies asociadas.
“Para entender un poquitito el atractivo, tenemos que tener ciertos antecedentes. El Chaco paraguayo forma parte del Gran Chaco americano, que fue el lecho de un gran mar que entró desde el Atlántico hasta, más o menos, las primeras estribaciones andinas, y que comprende Argentina, Bolivia y Paraguay. El Chaco paraguayo comprende el 60% del territorio paraguayo y el Chaco paraguayo se divide en sub ecosistemas y en sub ecoregiones”, explicó.
El especialista detalló que, en términos generales, el Chaco puede dividirse en Chaco húmedo y Chaco seco. El primero se caracteriza por sus sabanas de palmar de karanda’y y pastizales inundables, que ofrecen condiciones favorables para una amplia variedad de aves acuáticas. Hacia el Chaco seco, en cambio, predominan ambientes boscosos más áridos, mientras que hacia el norte se observan otros ecosistemas, como los médanos, el bosque chiquitano y sectores del Pantanal.
“Cada una de esas ecorregiones tiene su particularidad en cuanto a aves”, sostuvo Romero.
Esta diversidad permite encontrar especies asociadas específicamente a determinados ambientes y convierte al territorio en un destino atractivo para observadores nacionales y extranjeros. Aunque no existen aves endémicas exclusivamente de Paraguay, sí pueden encontrarse especies con distribución restringida al Chaco y a otras áreas de la región.

Las lagunas saladas albergan una gran variedad de ecosistemas.
El atractivo, además, no se limita a las aves. La posibilidad de observar mamíferos de gran tamaño, reptiles y serpientes amplía la experiencia de los visitantes interesados en la naturaleza.
Entre los sitios de interés mencionados por Romero se encuentran las lagunas saladas del Chaco Central, con puntos de observación como Chaco Lodge, Laguna Capitán, Campo María y Campo León. A estos se suman reservas privadas cercanas a Filadelfia, como Aurora Chaqueña, Flor del Chaco e Iparoma; Fortín Toledo; el Parque Nacional Teniente Enciso y, hacia el norte, la zona de los médanos.
La variedad de ambientes también permite encontrar especies particularmente buscadas por los observadores de aves, entre ellas rapaces, perdices, picaflores y otras propias de los bosques y pastizales chaqueños.
Lagunas saladas, flamencos y un fenómeno natural que atrae cada vez a más visitantes

Coscoroba (Coscoroba coscoroba). Foto cortesía de Édgar Romero.
Entre los principales atractivos del Chaco Central se encuentran las lagunas saladas, cuerpos de agua dinámicos que modifican sus características a lo largo del año. Durante los períodos secos pueden presentar una elevada concentración de sales, mientras que las lluvias modifican su composición y pueden hacer que algunas lagunas sean menos salobres.
Estas variaciones generan condiciones particulares para la presencia de aves acuáticas. Entre las especies más llamativas se encuentran los flamencos y las coscorobas, considerados por los observadores como algunas de las principales especies asociadas a este paisaje.
La magnitud de las concentraciones puede ser considerable. Romero relató que, mediante registros fotográficos, llegó a contabilizar aproximadamente 1.300 flamencos en una zona de observación de Chaco Lodge.
La presencia de estas aves está relacionada con la disponibilidad de alimento. Los flamencos se alimentan de microorganismos presentes en el agua y el limo, que filtran con su pico especializado. Por ello, las condiciones hidrológicas de las lagunas inciden directamente en su presencia y abundancia.

Camino hacia las lagunas saladas de Chaco Lodge.
También se han observado cambios en los patrones de aparición de algunas especies. Según Romero, anteriormente los primeros flamencos comenzaban a aparecer principalmente hacia finales de agosto y septiembre, mientras que actualmente pueden observarse prácticamente durante todo el año, aunque las mayores concentraciones continúan registrándose en determinados meses.
En el caso de las coscorobas, además, existen registros fotográficos de anidación en las lagunas saladas, lo que evidencia que estos ambientes pueden desempeñar funciones que van más allá de servir como lugares de paso.
Para quienes trabajan en el turismo, las lagunas saladas se han convertido en una de las principales puertas de entrada al Chaco. Romero considera que actualmente existe un importante movimiento turístico hacia la región, especialmente impulsado por el avistamiento de estas aves.
Los fortines permiten transformar la memoria de la Guerra del Chaco en una experiencia turística

El museo se encuentra en la zona limítrofe entre los departamentos de Presidente Hayes y Boquerón.
El patrimonio histórico constituye otra de las grandes oportunidades para diversificar la oferta turística chaqueña. Los antiguos fortines vinculados a la Guerra del Chaco permiten acercarse a uno de los episodios fundamentales de la historia paraguaya desde una perspectiva experiencial.
El historiador Claudio Velázquez explicó que estos establecimientos tuvieron una importancia estratégica incluso antes del inicio del conflicto. A partir de 1928 comenzaron a establecerse progresivamente como puntos de presencia paraguaya frente al avance boliviano en el territorio chaqueño.
Inicialmente se trataba de pequeños emplazamientos donde permanecían grupos reducidos de militares. Durante la guerra adquirieron mayor importancia como posiciones de abastecimiento y como parte de la estructura logística que permitió sostener las operaciones paraguayas.
Desde el punto de vista turístico, Velázquez considera que los fortines ofrecen una posibilidad que difícilmente puede reproducirse únicamente a partir de la lectura de documentos históricos: experimentar las condiciones en las que se desarrolló la vida de los combatientes.
“Acá puede uno vivenciar por sí mismo lo que era la vida del soldado paraguayo en la guerra del Chaco”, señaló.
El historiador destacó que visitar estos espacios permite comprender aspectos cotidianos de la guerra, desde las dificultades para atender a un enfermo hasta las condiciones ambientales que los soldados debían soportar.
“Aspectos que no se encuentran en un libro, que no se sienten”, resumió.

Fortín Isla Po’i. Este sitio adquirió gran relevancia al convertirse en el principal punto estratégico de concentración del Ejército paraguayo durante la contienda chaqueña.
Entre los sitios con mayor potencial turístico se encuentra el Fortín Boquerón, considerado el más emblemático por su importancia en la primera gran victoria paraguaya de la Guerra del Chaco. Sin embargo, Velázquez plantea que la experiencia puede ampliarse mediante circuitos que incorporen otros puntos, como Fortín Isla Po’i y Fortín Toledo.
La infraestructura vial constituye, además, un factor que puede favorecer la creación de circuitos históricos más amplios. La Ruta Bioceánica y las nuevas conexiones permiten pensar en recorridos que, mediante itinerarios organizados de varios días, articulen fortines paraguayos y bolivianos.
“Sí requiere de tiempo, por lo extenso que es el Chaco, por supuesto, pero perfectamente uno puede conocer Fortines del lado paraguayo como boliviano en una visita organizada, por supuesto, de varios días”, explicó.
Para Velázquez, este tipo de turismo también tiene un valor educativo: permite dimensionar las dificultades enfrentadas por los soldados y comprender la importancia histórica de la presencia paraguaya en el territorio.
La demanda turística cambia y el Chaco comienza a atraer a públicos más diversos
La evolución del destino también se refleja en la actividad de las agencias de viajes. Nathalia Ramírez, propietaria de Jaikuaa Py y guía acreditada por la Senatur, señaló que el turismo hacia el Chaco experimentó una transformación importante en los últimos siete años.
“Actualmente, en comparación con cómo era hace 7 años, nuestro turismo por la zona del Chaco ha mejorado bastante”, afirmó.
Según explicó, anteriormente las propuestas de su agencia estaban orientadas principalmente a la historia y al camping. Sin embargo, los intereses de los visitantes han ido cambiando y actualmente existe una mayor demanda de experiencias relacionadas con la naturaleza y el avistamiento de aves, acompañadas por servicios turísticos con mayores comodidades.
“Anteriormente, nosotros hacíamos viajes al Chaco, pero estábamos más bien enfocados en la historia y en la zona de camping. Pero el turismo fue cambiando y ahora, en estos últimos años, la gente va al Chaco más por lo que sería el turismo, y también la quiere más como viajes; quieren un hotel, un desayuno rico; entonces nosotros también lo estamos adaptando a eso”, explicó.

El aviturismo se convirtió en uno de los principales motores de la demanda turística al Chaco.
El aviturismo se convirtió en uno de los principales motores de esta demanda. La agencia llega a programar hasta cuatro salidas al año al Chaco y encuentra en las aves uno de los principales elementos diferenciadores del destino.
El perfil del viajero también se amplió. A los turistas paraguayos tradicionalmente interesados en la historia de la Guerra del Chaco se sumaron extranjeros que viven o trabajan temporalmente en Paraguay, así como aficionados a la naturaleza, viajeros aventureros y personas de diferentes edades.
Esta diversificación permite diseñar circuitos con distintos niveles de comodidad y modalidades de viaje. Además de las salidas grupales, la agencia ofrece recorridos privados para visitantes extranjeros o para grupos pequeños que buscan una experiencia personalizada.
Hoteles, gastronomía, guías y emprendimientos locales forman parte de una cadena que beneficia al territorio

Tucos Factory es un emprendimiento culinario que utiliza frutas silvestres y exóticas del Chaco paraguayo.
El crecimiento del turismo también incide en las economías locales. Ramírez considera que uno de los principales aportes de los circuitos turísticos consiste en lograr que una mayor proporción del gasto de los visitantes permanezca en el país y llegue a distintos actores de la cadena turística.
“Siempre queremos justamente eso: que el dinero se quede por acá, en Paraguay. Por eso siempre venimos apostando al turismo interno”, manifestó.
La actividad moviliza hoteles, establecimientos gastronómicos, transporte, comercios, guías y emprendimientos que ofrecen productos y experiencias. La propia experiencia de las agencias muestra cómo un viaje puede generar una cadena de consumo que se extiende mucho más allá del atractivo principal.
Ramírez destacó también la importancia de visitar establecimientos y emprendimientos locales, así como de trabajar con las personas que viven en el territorio.
Esta participación local adquiere especial relevancia en una región donde también existen comunidades indígenas con conocimientos vinculados al territorio y a la naturaleza.
Una oportunidad para posicionar al Chaco como destino de naturaleza, patrimonio y aventura

Samu’ũ o palo borracho en el Museo Fernheim de Filadelfia.
La diversidad de experiencias disponibles permite proyectar al Chaco más allá de un destino asociado exclusivamente a la Guerra del Chaco o a los viajes de aventura. La observación de aves se convirtió en una de las principales puertas de entrada, mientras que el patrimonio histórico, los paisajes naturales, la gastronomía, los emprendimientos productivos y las experiencias comunitarias amplían las posibilidades.
El cambio en el perfil de los visitantes evidencia una demanda creciente por propuestas que combinen el contacto con la naturaleza, el conocimiento y la comodidad. A ello se suma el interés de extranjeros que viven o trabajan en Paraguay y buscan aprovechar sus días libres para conocer el país.
El desafío para los próximos años será acompañar ese crecimiento con infraestructura, planificación, capacitación local y protección ambiental. La participación de las comunidades, la articulación entre operadores y prestadores y el fortalecimiento de circuitos especializados pueden contribuir a que el turismo genere beneficios más amplios para el territorio.
Con sus lagunas saladas, bosques, médanos, fauna, fortines y comunidades, el Chaco reúne las condiciones para convertirse en uno de los grandes destinos de naturaleza y patrimonio del Paraguay.











