El diseño incluye acelerómetros, inclinómetros, extensómetros y estaciones meteorológicas integradas. Estas herramientas miden de forma permanente la fuerza de los tirantes, la inclinación y el movimiento del tablero bajo distintas condiciones climáticas. Los datos recolectados se transmiten vía online a un equipo de técnicos especializados. Los ingenieros controlan los parámetros desde cualquier parte del mundo sin necesidad de presencia física en la zona. Si un sensor detecta una anomalía, el programa emite una alerta temprana para programar un mantenimiento preventivo inmediato.

La innovación busca solucionar un gran desafío logístico debido a la ubicación remota del proyecto. Al automatizar la vigilancia, la constructora optimiza los costos operativos y extiende la vida útil de la estructura. La tecnología disminuye la dependencia de revisiones presenciales continuas en una región alejada de los centros urbanos.

El diseño del puente también destaca por su dimensión arquitectónica y su vano principal de 350 metros. La obra se posiciona junto a los puentes Héroes del Chaco e Integración como los mayores viaductos atirantados del país. El proyecto final funcionará, además, como un atractivo turístico y un ícono visual para el Chaco paraguayo.

La ingeniería aplicada marca un hito histórico al implementar la metodología BIM y un Gemelo Digital.

Redacción ÚH