titulo Día de los Héroes: mucho más que recordar ...

           

Hace 143 años el Mariscal Francisco Solano López moría en el campo de batalla de Cerro Corá después de casi seis años de una guerra que destrozó al Paraguay. Hoy se conmemora el Día de los Héroes de nuestro país.

Una gran celebración por el Día de los Héroes, el 1 de marzo de 1933, en el ex Mangrullo.

Una gran celebración por el Día de los Héroes, el 1 de marzo de 1933, en el ex Mangrullo. / Archivo ABC Color

En 2013, el Día de los Héroes tiene una diferencia: es el día feriado que no es feriado. La jornada festiva y de descanso se traslada al lunes 4 a raíz de un decreto firmado por el presidente Federico Franco.

También, como casi todos los años se hará un acto conmemorativo en el Parque Nacional Cerro Corá, escenario de la última batalla de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), un conflicto sangriento que dejó diezmada a la población paraguaya, con Argentina, Brasil y Uruguay como protagonistas. Los tres países dejaron una estocada tan grande que hasta hoy causa resquemor en algunos ciudadanos con una verdad indiscutible: la integración real en esta zona del continente está aún distante.

Pero además de recordarse el día del armisticio, la esencia consiste en celebrar a los héroes de nuestro país; especialmente aquellos que siguen viviendo y también esos que justamente, por su condición de héroes, han muerto.

Un artículo de archivo del historiador Jorge Rubiani reflexiona sobre el Día de los Héroes.

Por qué recordar

El pasado común de una nación se constituye –al decir de John Stuart Mill– con “una identidad de antecedentes políticos, la posesión de una historia nacional y la consiguiente comunidad de recuerdos”. Debe ser la razón por la que los pueblos enaltecen su historia como para impregnarse de un sentido de pertenencia y de un sano orgullo nacional.

La sobrevivencia del Paraguay en la posguerra de la Triple Alianza, con el país ocupado por fuerzas militares extranjeras y en medio de carencias generalizadas y baja autoestima, habría sido la razón por la que algunos intelectuales se empeñaran –aun con exageraciones en ciertos autores y casos– en infundir a sus contemporáneos de un sentimiento patriótico que los elevara sobre las miserias reinantes. Fue especialmente dramática la apelación de Venancio V. López y su: “…¡levanta patria mía tu lívida cabeza y mira los despojos de tu poder de ayer…!” O el de Manuel Domínguez y su libro “El Paraguay, sus grandezas y sus glorias” contribuyendo –ellos y otros muchos– con ardor a aquel propósito.

Mediante esta corriente literaria y con el correr de las primeras décadas del siglo pasado, se fue conformando tal vez, el concepto del “paraguayo valiente y heroico”. Hecho que también y guerra con Bolivia mediante, permitió aportar otros héroes forjados en la fragua del Chaco.

Hoy como todos los años, es el día que todo el Paraguay los recuerda aunque lo hagamos como siempre, con actitudes dispares y criterios controvertidos. ¿Qué es “ser héroe”? ¿Quiénes son los “verdaderos héroes”?, nos preguntamos muchas veces mientras nos disponemos a aprovechar el feriado de cualquier forma, siempre que no pase porque la mente vuele hacia quienes dieron “todo por la patria”.

El mismo diccionario de la Real Academia nos ofrece una variada gama de significados. Aunque en la mayoría de ellos menciona a “varones ilustres” u “hombres que llevaron a cabo hazañas importantes…”, en las que la mujer si mencionada, especialmente en la mitología antigua, es solo por haber dado a luz a un ser especial. Y sin embargo sabemos que han habido mujeres heroicas. Y el Paraguay las ha tenido –y tiene– a montones.

El diccionario, por lo tanto, solo aviva las controversias. Porque también somos conscientes de que héroe es alguien, mujer o varón, de virtudes superiores a los del resto de su comunidad. Una persona que se ha empeñado en acciones que beneficien a sus compatriotas, que los haya salvado de un peligro inminente mediante un esfuerzo superior a sus fuerzas o posibilidades. Que les ha dado ejemplos de vida virtuosa y digna.

Cornejo nos aproxima a ellos: “Héroe es aquel que comprende que su misión comienza donde su obligación termina. El compromiso es el origen de los héroes”-reafirma, utilizando palabras claves: responsabilidad y obligación. Cualquiera que cumpla con su obligación aunque haga un trabajo destacado o meritorio, se evade automáticamente del casillero de “héroe”. El que se compromete a un trabajo, esfuerzo o sacrificio por fuera de su obligación y generalmente superior a sus fuerzas, empieza su ascensión como tal.

Pero el origen de nuestras controversias no es el significado del vocablo. Se remite generalmente a la fecha y la circunstancia en las que se consagra la recordación: el día final de la guerra del Paraguay contra la Triple Alianza y asesinato del Mcal. Francisco Solano López. Pues aquel hecho y el protagonista principal otorgan otras connotaciones a la categoría de héroe: la justicia de una causa y una muerte heroica; admirada esta inclusive por los enemigos del Jefe paraguayo. En aquella contienda, todo el pueblo se sumó a la defensa de la patria y en un día como hoy, jornada final de la guerra, López se redimiría de errores e injusticias cometidas por él, con una muerte digna. Si no hubiera sido así, nadie por –más interés que tuviera en levantar el espíritu nacional– hubiese podido hacerlo. Si no sintiéramos el orgullo de pertenecer a esa estirpe de ciudadanos/soldados y ser descendientes de ellos e hijos de esta tierra, ya seguramente los paraguayos nos hubiéramos disuelto social y culturalmente en la nada o, geográficamente, dentro de otras fronteras.

Por eso e independientemente de las razones o argumentos que se aporten para la discusión (esta no terminará seguramente con una simple deposición de partes) el hecho es que finalmente no tienen importancia el día o el personaje, sino que “el altar de la patria” debe persistir en la memoria colectiva, ocupado por quienes en el afecto popular, motivan nuestra devoción a la historia y sus mandatos. Los que alientan nuestro sentido del compromiso, nuestra responsabilidad social. Aquellos que nos inspiran el orgullo de pertenecer a una nación que requiere de nosotros algo más que enarbolar una bandera o cantar el himno. Porque usando de pretexto el día en que un PARAGUAY DISTINTO murió con López y sus soldados en Cerro Corá, todos los héroes del Paraguay, hombres y mujeres, civiles y militares, obreros y empresarios, campesinos o intelectuales, los que están vivos y los que ya se fueron; aquellos que regaron con sudor, sangre y lágrimas este país que desperdiciamos y despreciamos a diario de diversas y múltiples formas, nos reclaman que hoy, los honremos con la cuota de responsabilidad y sacrificio que nos corresponde. Que los merezcamos; que seamos dignos de los ejemplos que nos legaron.

Porque así como discutimos la importancia –o no– de consagrar una recordación a los héroes de la patria, hay gente interesada en que ellos no existan. Que no los haya, y que no exista memoria, ni recuerdos, ni nada. Que la patria se disuelva en un simple intercambio de conveniencias. En un canje de prebendas, en un cotejo de oportunidades y ventajas para los que el orgullo patriótico y la memoria colectiva son una rémora incómoda.

Deberíamos inclinarnos devotos, en este día y desde hoy siempre, ante la memoria de nuestros héroes, y comprometernos como nunca a hacer del Paraguay un lugar digno de nuestras esperanzas y de los sacrificios empeñados en el pasado, para su logro.

Enviado por Redacción en 01 | Marzo noticia vista 739 veces